viernes, 26 de agosto de 2011

ZAPATERO

   Posiblemente sea la época del año en que estamos la que me ha hecho dejar de ver a Zapatero por algún tiempo, que ha debido ser mucho, a juzgar por la sorpresa que me ha causado verle de nuevo en televisión.  Mucho más viejo, o así me lo parece, mucho menos creíble, también.
   Rajoy dijo en una ocasión, refiriendose a él, que a un presidente del gobierno debería exigírsele mayor nivel y lo que me pareció gratuitamente insultante en su momento, se torna revelador ahora;  es cierto que el presidente ha planeado a baja altura cuando se le necesitaba airoso.  Como no es menos cierto que el autor de la frase mencionada ha raseado igualmente en su actuación.  De uno sabemos que no supo estar a la altura, del otro temenos todos, empezando por su propio partido, que no mejorará lo conocido, a pesar de encontrarse buena parte del trabajo hecho.  Zapatero ha sido Rajoy en lo social y Rajoy será Zapatero en lo intelectual como gobernante.  Uno no ha soportado la presión, quizás porque no la reconoció hasta verse quemado por ella y otro ha superado con aprobado cortito la de sus partidarios, que tiene narices verse llevado a empujones, más que aupado por ellos.
   He visto viejo a Zapatero pese a su juventud;  le he visto desilusionado,  harto, cansado;  va a dejar la presidencia sin que nadie le haya enseñado a hacerse bien el nudo de la corbata,  tras dejar a Rubalcaba el timón de una nave escorada hacia el costado en el que más hondo puede hundirse el bajel progresista, a una profundidad de la que costará mucho tiempo y esfuerzo emerger.  Quizás venga bien a todos un tiempo de apnea.
  

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