miércoles, 21 de septiembre de 2011

EL ENCANALLAMIENTO

   La política es frecuentemente definida como actividad humana que tiene como objetivo gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad.  Dicho esto,  así de corrido,  podríamos recurrir a Aristóteles para recordar que definía al ser humano como un animal político,  aunque veamos con frecuencia algún comportamiento político animal. 
   Lo que entre políticos a fuerza de costumbre es rutina,  el trato de adversario al oponente,  la acusación infundada,  el insulto,  todo ello en el escenario diario del teatro de la vida política,  se traslada a la ciudadanía con sorprendente virulencia.  Así,  es frecuente ver en foros,  blogs,  etc.,  el comportamiento inadecuado en la expresión de personas que en su vida normal lucen una educación alejada de estos usos.
Cuando surge la ocasión,  la piadosa ancianita que vemos a diario en la panadería,  alza la voz y sin importarle un pimiento la concurrencia,  nos soltará a todos:
-Fulanito de tal es un sinvergüenza...
 No intente Vd. razonar con ella,  porque no hace sino trasladar a su vida el comportamiento de los políticos animales que ella vota.   Saldrá bien librado si no le pega un bolsazo.  ¿Exagero?.
  El concepto beneficio de la sociedad se torna beneficio de mi partido y hasta puede entenderse confundir una cosa con otra cuando se cree firmemente estar en posesión de la verdad,  cosa que suele ocurrirnos a todos.  Pero se encanalla la política,  sería deseable ver otro trato,  otra educación,  otros procedimientos;  mi vecino no puede ser enemigo mío porque piense distinto.
  La realidad es, que fuera de cámaras y micrófonos,  en el  " tú a tú ",  el comportamiento entre los distintos políticos es mucho más agradable,  amistoso incluso,  de lo que vemos en nuestro telediario,  el de los nuestros,  o leemos en nuestra prensa,  la de los nuestros,  que es donde vemos y oímos lo que queremos oir y ver.

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