jueves, 29 de septiembre de 2011

LA COMIDA DEL SACRIFICIO

   La noticia estaba en el congreso,  donde tiene lugar una comida que se repite mensualmente,  a la que asisten los presidentes del gobierno y del congreso junto a otras autoridades.
   Bono había invitado al Rey y don Juan Carlos asistió a la misma en esta ocasión,  con sabor a despedida tanto del anfitrión como de Rodríguez Zapatero.  Los periodistas preguntan al monarca sobre la situación en España y si augura más sacrificios y sus palabras fueron concretas:
- Bastante,  muchos...
   Pero la casa real no va a ver disminuida su asignación,  al ser prorrogados los presupuestos,  ni siquiera sabemos si alguien se lo ha planteado.
   En medio del movimiento habitual de lujosos coches oficiales con sus correspondientes conductores, escoltas,  asesores,  etc.,  se conoce el menú del almuerzo,  consistente en bogavante de primero y de segundo rodaballo.
   Posiblemente suene a demagogia el añadido del menú,  pero no apuntemos al informador,  como siempre. 
   Me ha sonado mal el conjunto,  me ha sonado discordante con el entorno el menú y hasta he imaginado algún grosero erupto al final de la comida.  Hablar de sacrificios no es sacrificarse y para muchos  la diferencia parece evidente.  Hablo de quienes han perdido su puesto de trabajo,  de quienes van a perderlo,  de quienes han perdido su vivienda,  de quienes van a perderla,  hablo,  en fín,  de muchas personas que seguramente hubieran preferido no conocer el menú o,  en su caso,  que se hubieran replanteado los protagonistas la necesidad del almuerzo.  A estas alturas,  cualquier gesto es importante.  Ya sé que hablo del chocolate del loro pero las cosas se están poniendo de forma que habrá quien esté pensando ya en comérselo.  Al chocolate y al loro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario