viernes, 30 de septiembre de 2011

LA OFENSA

   Buena la ha liado Artur Mas con sus palabras sobre el habla de andaluces y gallegos en el contexto del debate político sobre inmersión lingüistica,  al afirmar que a los niños de estas comunidades no se les entiende al hablar.  No es la primera vez que nos llegan semejantes  "perlas",  no solo desde Cataluña y así podemos mencionar al Sr. Puigcercós,  de quien no cabe esperar nada sensato y a la Sra. Nebrera,  entonces en el partido popular.
   Mas ha pedido disculpas,  sorprendido por el alcance de sus palabras,  pero habría que recordar al president que debe ejercer la honorabilidad que le supone el cargo.
   Por otra parte,  me ha llamado la atención la tormenta que se organiza entre los políticos andaluces,  compitiendo en mostrar el mayor enfado y sin duda abatidos por los hechos.  La palabra ofensa se utiliza por unos y por otros aquí,  haciendo coro y causa común aunque,  naturalmente,  cada uno desde su particular púlpito.
   La causa común de todos,  señoras/es,  se llama Andalucía y quienes la han estado ofendiendo a diario son los que han puesto sus objetivos individuales y partidistas por encima de los colectivos,  con un bochornoso espectáculo en numerosas ocasiones.       La han ofendido quienes han dilapidado ingentes cantidades en dudosas actuaciones,  mientras esos niños a quienes presuntamente el Sr. Mas no entiende,  asistían a sus clases en aulas prefabricadas en demasiados casos;  la han ofendido quienes negaron la deuda histórica y ahora se dan golpes de pecho reclamando optimizar su uso,  la han ofendido quienes han jugado al ratón y al gato en nuestras instituciones,  quienes falsificaron EREs,  quienes distrajeron con acusaciones infundadas a nuestra justicia,  quienes administraron mal los recursos de nuestra tierra...
   Eso sí que es ofender,  lo otro es frecuentemente fruto de la improvisación,  del desconocimiento o de la ignorancia.

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