domingo, 18 de septiembre de 2011

PUBLICIDAD SEXISTA

   Tengo ante mi la publicidad de una conocida marca de relojes y en ella se observa como un fornido individuo abraza a una señora de muy buen ver,  que participa en las maniobras de forma apasionada,  según puede deducirse de su gesto en la fotografía.  Naturalmente,  él lleva un reloj de la citada marca y parece darnos a entender a los que de esto sabemos poco,  que con dicho artículo poco menos que vamos a tener que ir quitándonos de encima al personal femenino.  Pero uno ya ha podido comprobar que poniéndose el perfume aquél que costó un pastón  no sucedía lo sugerido,  que era lo mismo,  ni afeitándose con la maquinilla aquella le salían los músculos que tenía el tipo del anuncio,  ni luciendo determinada ropa interior se ligaba más.  Los que ya peinamos canas tuvimos incluso ocasión de comprobar que aquella marca de brandy que era cosa de hombres no solo sabía a rayos sino que además,  en contra de lo que se entendía evidente,  era más bien cosa de bebedores poco exigentes que no se comían una rosca,  de más,  se entiende.
   Hemos tenido también el aroma del hombre,  como se conocía aquella agua de colonia de nuestros tiempos y cómo no,  tras afeitarnos,  el Floid,  que remataba la faena.  Pero nada.
   Arduo trabajo el de los publicistas para colocarnos tanto artículo;  en algún caso quizás les hubiera bastado con afirmar que no huele mal,  eso ya es algo.
    
 

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