viernes, 9 de septiembre de 2011

SIEMPRE ALEMANIA

      La dimisión hoy de un directivo alemán del Banco Europeo,  en desacuerdo con la actual política de compra de deuda a los países en dificultades por la manipulación de los especuladores,  o sea,  del mercado,  pone de nuevo a Alemania en el papel protagonista de la tragedia,  o comedia,  del resto de Europa.
    La actitud del mencionado directivo ha provocado una nueva caída en las Bolsas y otra vez la incertidumbre revolotea sobre la idea de la Europa unida.  Hay dos modelos de economía aplicada actualmente:  el europeo,  basado en la contención a ultranza de la inflacción y en que todos somos iguales pero de muy diferente condición y el de Obama,  que cree en la inversión pública masiva para crear actividad y con ella empleo.  Allí tienen claro que todos son desiguales aunque de la misma condición y posiblemente en ello esté basada su teórica estabilidad.
     Los Estados Unidos saldrán adelante,  no sé si porque su política económica sea la más acertada o porque la gente ocupada incordia menos;  lo que a mí me inquieta es depender tanto de Alemania.  No es el país del que nuestra memoria guarde el mejor ejemplo de moralidad.
     Aunque posiblemente la moral y la economía tengan  principios divergentes.
  

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