martes, 4 de octubre de 2011

CARRILLO

   Santiago Carrillo está ingresado en un centro hospitalario de Madrid por una infección de carácter leve,  en principio.  Este Gijonés de 96 años e increible vitalidad,  gran fumador y lúcido anciano,  controvertido,  sarcástico,  autor de varios libros y poseedor de una increible memoria,  pasa por malos momentos de salud.  Odiado o admirado,  nadie que haya conocido la dictadura aún en sus últimos coletazos,  queda  sin definirse ante su persona y quienes vivieron episodios anteriores,  con mayor razón y conocimiento.    No le olvidan  sobre todo,  sus mayores enemigos que son,  precisamente,  quienes pretenden que se olvide la memoria histórica en un alarde de manejo de la misma.
   La historia es manejable y bien que lo sabemos;  todavía habrán de pasar más años para que el rencor,  hacia él y otros que la protagonizaron,  deje paso a la objetividad.  La verdad ya se conoce pero aún la teñimos del color de nuestra cuneta,  porque todavía queda memoria enterrada en ellas,  unas frente a otras,  anónimas,  aún esperando que llegue la razón y si es posible,  la justicia.

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