lunes, 3 de octubre de 2011

CICLO DE VIDA

   La vida no es sino un ciclo constante de circunstancias y actos referidos a éstas,  condicionado todo por el momento o fase del mismo.  Dicho así,  suena tan solemne como vacío,  pero intentaré explicarme:
   Este fín de semana he asistido a la boda del hijo de unos amigos,  como podría corresponder a mi momento,  a mi edad;  en ciclos anteriores habría asistido a su bautizo,  para posteriormente hacerlo a su primera comunión.  A esto me refiero y tomo como ejemplo para mantener mi teoría,  estos eventos a los que asistimos.
   No obviaré que en la última fase de nuestro ciclo se comienza a asistir a los funerales de los conocidos y amigos,  en una curiosa especie de carrera a la que nadie quiere llegar primero.
   Mientras el sacerdote dirigía a los contrayentes las palabras con que todos los sacerdotes bendicen la unión de todos los contrayentes desde hace muchos años,  aquí la innovación no ha llegado,  pensaba en lo que tienen por delante estos jovenes y su parte actual del ciclo de vida:  hipoteca,  con suerte,  o alquiler,  viaje a lugares exóticos siempre más baratos que hacerlo a Barcelona o Bilbao  y  hacer números para decidir cuando traer al mundo unos hijos de los de ahora,  que ya no traen un pan bajo el brazo,  sino más bien hambre y la espectativa de mantenerlos hasta que a los treinta años terminen su período de contratos temporales... 
   En los aperitivos,  que se inventaron para que nadie note lo exiguo del posterior menú,  tiene la crisis su brillante protagonismo y ocupa la mayoría de las conversaciones mientras el camarero,  impertinentemente ajeno a dicha situación,  le pone a uno ante la nariz la bandeja de jamón que no se acaba nunca.  La preocupación que se observa va mezclada con taquitos de cazón en adobo, magistralmente fritos e inusitadamente calentitos,  y el temor hacia la integridad de los depósitos bancarios se deja ver entre canapés con salmorejo y anchoa.
-Yo me he llevado el dinero a mi casa,  -  me dice una señora tapizada,  que no vestida,  de cretona o  similar...
  Confío en llegar a la fase en que se celebre el bautizo del primero de los hijos y hasta me gustaría ver su primera comunión.  Ya a la boda de la criatura tendré más difícil mi asistencia,  en una fase en la que estaré todos los días soslayando la parrilla de salida hacia los últimos mil metros;  de ser necesario excusaré mi ausencia.  A eso me refería.

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