lunes, 10 de octubre de 2011

EL ATENUANTE Y LA RAZÓN

   Vemos cada día como los tribunales de justicia dicen apreciar atenuantes en el hecho del consumo de alcohol o drogas,  previo a un delito.  Así,  el que te coloquen una navaja en el cuello para hacerse con tu cartera,  estará penado con mayor o menor rigor según el prenda de turno haya ingerido,  o no,  estas sustancias,  seguramente para darse valor y decidir atracarte.
   El miserable que  hasta el gorro de coca y con tres cubatas  te agrede o te pincha,  verá así considerado por el sr. juez como atenuante de sus actos y correspondientes consecuencias,  el haber estado influido por dichos componentes.  No lo entenderé nunca,  a no ser que alguien les haya obligado a ponerse en este estado.
   Sé que la jurisprudencia,  exesivamente garantista en nuestro estado de derecho,  empuja en esa dirección a la hora de dictar sentencia,  pero creo llegado el momento de plantearse si debe tenerse en cuenta,  a favor del delincuente,  el hecho de estar drogado o bebido en el momento de la comisión del delito.  Comencemos alguna vez por ser garantistas con el ciudadano que se convierte en su víctima.

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