domingo, 23 de octubre de 2011

GADAFI

   Salvando las considerables distancias entre dictadores,  quienes conocimos y padecimos uno durante demasiados años,  nos alegramos del fín de la era Gadafi,  déspota y asesino que hizo bueno el dicho de  " quien a hierro mata a hierro muere. "
   Derechos humanos exige una investigación sobre las circunstancias de su muerte pero olvidó hacerlo antes,  sobre su vida de patrocinador del terrorismo internacional.  Entonces supo salir de su aislamiento,  como viajante de petroleos y gas,  siendo recibido con honores por los presidentes de numerosos países,  el nuestro en ellos,  como amigo y aliado de conveniencia.  Se había comprometido a asesinar solo en su pueblo y cada uno planta en su jardín lo que le viene en gana.  Derechos humanos,  la ONU y demás entendieron entonces que Libia lo habitaban solamente chumberas;  les traía sin cuidado el jardinero siempre y cuando se vendieran baratos los higos.
   Al menos Gadafi tuvo el buen gusto de no ascenderse y prefirió quedarse en coronel;  pudo ser   "  coronelísimo,"  siguiendo el ejemplo de Franco.   Hitler pudo ser  "cabísimo "  pero a diferencia de los anteriores,  este energúmeno fué elegido por un pueblo que buscaba marcha,  mientras los otros se eligieron a sí mismos. 
   Los alemanes aún aseguran absurdamente no saber cuanto sucedía en su mandato mientras en España se sabía cuanto pasaba y a todos nos importaba un pimiento después lo que ocurría en Libia.
   Ahora trataremos con otro viajante,  que como tarjeta de visita nos remite a lo sucedido con Gadafi,  pero lo que nos importa realmente es el subsuelo.  En la superficie nos trae sin cuidado su concepto de justicia,  del que nos han dado ya el primer ejemplo. 
   Descanse en paz,  el pueblo Libio.
  
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario