miércoles, 30 de noviembre de 2011

EL SEÑORITO VA DE HUELGA

   Con este título es fácil imaginar a Gracita Morales al teléfono,  en cualquiera de las innumerables películas de una época de cine español con más imaginación que medios.  La eterna chacha,  de uniforme y cofia,  informa a quien llama que su señorito,  que es piloto de líneas aéreas,  está de huelga.
   El SEPLA,  sindicato de este colectivo,  acaba de anunciar la probable huelga de los de Iberia para Diciembre;  las fechas no se detallan pero es fácil deducir que serán,  dicho mal y pronto en lenguaje universal,  lasquemasporculoden,  como siempre. 
   Los señores pilotos quieren impedir que su empresa genere otra de bajo coste,  cosa que beneficiaría al usuario,  mirando sus propios intereses.  Es como cuando algunos de manifiestan en alguna ciudad por el mantenimiento del empleo en la misma;  olvidan decir que se refieren a  "su" empleo y que el del resto de ciudadanos,  a los que fastidian el día cortando calles y carreteras,  les trae al pairo.
   Los pilotos ni siquiera recurren al subterfugio porque todos sabemos que también les trae al pairo el usuario y por eso exigen,  cuidando los intereses de éstos,  que no se implante la low cost de su empresa,  no sea que prefiramos volar más caro,  con los mismos habituales retrasos e idéntico mal trato,  pero más caro,   que somos así de raros.  Éstos,  como los controladores,  miran la pela, su pela,  y usted y yo les traemos sin cuidado.
   Incluso algunos comienzan a pedir sus certificados de horas de vuelo,  amenazando con marcharse a prestar sus servicios a China y otros países.  Lo que oye,  que nos amenazan con marcharse.
   Y en pleno susto,  no saben bien cuanto,  les deseamos fervientemente que no se salgan  como siempre con la suya  en esta ocasión también y se vayan a la Conchinchina o a hacer puñetas bien lejos,  dejando sus puestos de trabajo a gente que de verdad quiera trabajar y ser menos señoritos.
   En estos tiempos que corren,  rondando los cinco millones de parados y mucha gente pasándolo mal,  lo de los pilotos clama al cielo,  a ese que tan cerca ven a diario y del que tan lejos se muestran.

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