miércoles, 23 de noviembre de 2011

LOS OTROS

   No seré yo,  a estas alturas,  quien le discuta al mundo científico la procedencia del hombre ni me reconozco capacidad para poner pegas a cuantas teorías coinciden en imaginarnos hace no demasiado tiempo peludos y con cara de mono.  Todavía hoy es posible encontrar gente que nos recuerda nuestra procedencia físicamente.
  Era más sencillo lo de Adán y Eva,  con su serpiente y su manzana y aquél paraíso terrenal libre de especulación e hipotecas,  de eurozonas y pedrojotas.  Los antiguos tenían menos imaginación o más sentido común,  vaya usted a saber.
   Antes decía que aún se encuentran caras que rememoran aquél pasado primate,  seguramente como homenaje a nuestros ancentros o para recordarnos que cualquier tiempo pasado fué peor y en nuestro caso,  simiesco.  Los ingleses,  que ya entonces eran muy suyos y para diferenciarse de los demás,   se llamaron a sí mismos monkeys y aullaban distinto,  aunque aún no tomaban té ni sabían donde estaba Gibraltar.
   Viene todo esto a cuento porque esa es la sensación que permanece tras el repaso al contenido de un sector de la prensa en nuestro país;   sin duda venimos del mono,  unos más que otros,  eso sí.  Y otros, muchísimo más que unos.
  
 

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