sábado, 12 de noviembre de 2011

PROMOCION DEL TAITANTOS...

   Mientras contemplo la fotografía del grupo,  vaya usted a saber qué curso,  si A, B o C,  del colegio,  resuenan aún mis palabras,  dirigidas a quien al otro lado del teléfono me escuchaba:
-Te lo agradezco,  pero me niego a participar en una reunión de antepasados....
   He debido explicarme y hacerle ver que estos actos no son sino la antesala del tanatorio para algunos y que a mí estas cosas no acaban de conquistarme.
-Que no,  que no,  que me disculpeis del velatorio o,  si así preferís llamarle,  del homenaje a quienes llegamos con vida al evento.  Yo pienso hacerlo,   -  afirmé sin demasiado convencimiento  - sin ver vuestras arrugas sobre la piel tersa y juvenil que os recordaba de aquellos tiempos.
-Además,  -  insistí  -  pienso tener la gripe para esas fechas...
   Me imagino comiendo junto a fulanito,  que entonces tenía cara de rata y ahora de rata vieja y se hace el loco,  quizás por imitarme,  cuando nos cruzamos por la calle.
-Tú eras un pelota,  .-  le diría  -
   Menudo encuentro entre viejas glorias y vigentes realidades de escaso futuro;  me niego.  Ya sé que pega bien poner la foto de los que quedan junto a la de los que eran y hacer comparaciones;  de momento puede hacerse ya más pequeña,  porque la naturaleza es así de insensible. 
   Habría preferido aceptar la invitación,  aunque fuera solo por saber quién llenó de tiza el asiento antes de ocuparlo don Anselmo,  pero el autor se llevará el secreto a la tumba y mis sospechas quedarán en eso.  Veré vuestras fotos en la prensa y me reiré contemplando el deterioro que habreis sufrido con el tiempo. 
   Del mío lo hago cada mañana,  frente al espejo.
 

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