viernes, 4 de noviembre de 2011

SILENCIO MAESTRANTE

   Bien saben los taurinos,  entre quienes no me cuento,  el significado de la expresión  " silencio maestrante "  como muestra de insatisfacción ante el trabajo del torero;  así,  en silencio,  con clase,  se le dice al matador que no gusta su faena y éste le teme más a ese silencio que al toro,  por muy afilados que traiga los pitones.
   Hablo de la plaza de Sevilla,  donde se entiende de toros y toreros,  con un aforo que ronda los trece mil espectadores mas el obligado cupo de válvula tradicional.
   Silencio respetuoso o de castigo,  de indiferencia y falta de reconocimiento,  de disgusto o aburrimiento,  solo roto por alguna faena de Curro,  cuando el canguelo le podía y olía raro en los tendidos.
   Silencio maestrante ante el barómetro del CIS que nos dice lo que ya sabíamos y nos oculta lo que muchos aún dudamos,  que no es a quien votar sino a quien creer.  Benditos los que no dudan porque de ellos será la culpa si nos equivocamos.
   Silencio maestrante ante la avalancha de desahucios de los últimos tiempos,  quizás porque los bancos teman que a alguien con sentido común o,  al menos,  con sentido de la justicia que es menos común pero más lucido,  le dé por preguntarse porqué estas entidades no ponen a su nombre la propiedad al quedársela,  pagando el correspondiente impuesto.  Con tanto desahucio el fisco cogería una pasta por este concepto que podríamos dedicar a mantener un número adecuado de maestros para nuestros hijos en la escuela pública.
   Maestrante el silencio ante la fotografía de Papandreu,  serio y humilde,  esperando que Angela Merkel compruebe que ha escrito doscientas veces eso de  " no propondré tonterías con la que está cayendo ". 
   Como en la plaza,  que solo pocas veces recriminaba a Curro su recurrente yuyu rompiendo el temido silencio,  la mayoría aguarda acontecimientos y solo se oye a los agoreros de siempre y a los profetas del miedo de ahora augurando el fín del mundo de la sensatez.  Como si la sensatez fuera manejable,  como si no fuera maestrantemente silenciosa,  aunque escasa.

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