lunes, 21 de noviembre de 2011

TRIUNFO POPULAR

   Jornada post elecciones y una clara lectura:  victoria popular atronadora,  mayor aún de lo esperado en muchos foros.  Es éste un país donde se sube a las personas mucho más de lo preciso y se les tira posteriormente con más violencia de la necesaria. Somos así.
   Tienen los populares,  Mariano Rajoy en especial,  la responsabilidad de responder con un gobierno serio a los retos actualmente planteados,  mientras quienes aún lo hacen en funciones tienen igualmente la responsabilidad de facilitar el acceso,  con transparencia y sentido de estado.
   España no es ahora de derechas como antes no lo fué de izquierdas;  se nos hace en el día a día y se nos gana con coherencia.  A veces basta con no tocar los dos centros de decisión humana:  el bolsillo y el trasero.
   Supo Rajoy a partir de una anterior noche aciaga recomponer su posición y reconocer a sus aliados,  reconstruyendo con ayuda de algunos y zancadillas de muchos en su propia casa,  un partido que había perdido el rumbo y no veía futuro,  tapado por excesivas banderas y proclamas obispales.  No le ha sido fácil dentro pero fuera llovía a cántaros en la acera contraria.
   Hay mucho demérito ajeno,  sin duda,  pero también y justo es reconocerlo,  una razonable cantidad de mérito propio en dejar de lado a los extremistas y hacer equipo con un reducido grupo de gente que tenía claras las ideas y aún más claras las fidelidades.  Femenimo en su mayoría,  joven y fiable.
   No ha necesitado ni siquiera un programa conocido porque ya se conocía demasiado bien el del contrario.
   Felicidades a los populares,  suerte y fortaleza,  mesura,  decisión y a gobernar para todos.  Nos toca ahora apoyar y estar con el nuevo gobierno.  Los socialistas deben aprender la lección y buscar nuevos valores entre sus filas;  necesitamos tanto  un gobierno serio como a una seria oposición y un congreso extraordinario presidido por la autocrítica puede poner nuevos cimientos a un partido socialista carcomido por el poder.
   Normalidad en la jornada electoral,  hagamos normal la alternancia. 
  
  

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