lunes, 19 de diciembre de 2011

FELICIDAD

   Estamos en época de buenos deseos,  centrados todos en una palabra especialmente usada como expresión amable de poca consistencia y difícil medida:  felicidad.
   Deseamos a otros lo que quisiéramos para nosotros,  quizás en la esperanza de obtener algo de lo que tan espléndidamente repartimos.  Es fácil obsequiar lo no tangible.  Y barato.
    Definir su significado es tan pretencioso como vano,  porque ya  Aristóteles y especialmente Epicuro se cuestionaban su vigencia;  así se llegó a confundir felicidad y hedonismo en un reduccionismo que identificaba lo primero con la ausencia de dolor o sufrimiento:  "se es feliz cuando no se sufre".
    Pero la ausencia de dolor o sufrimiento no exime de preocupaciones y habría que añadir éstas a la nómina de impedimentos del deseable estado. 
    Ajenos a todo esto,  deseamos felicidad al vecino en el ascensor solo en estas fechas,  como si durante el resto del año nuestras intenciones fueran bien distintas.  Realmente solo queremos ver felices a nuestros parientes,  o mejor dicho,  a nuestros seres queridos,  que no siempre coinciden;  el vecino y su estado anímico nos traen sin cuidado.  ¿Es así?.
    Posiblemente así sea,  en muchos casos,  porque lo real y lo ideal no son siempre coincidentes,  pero cada día estamos a tiempo de subir un escalón en el camino de hacernos humanos quienes creemos serlo.
    La felicidad podría ser un estado de ánimo,  un ponerse metas y disfrutar alcanzándolas,  una interna y constante voluntad de satisfacción con lo que se tiene,  un ejercicio de alegría propia y generosidad para compartirla...
    Hace algún tiempo creí ver por encima de teorías,  objetivos y metas,  por encima del reconocimiento ajeno,  muy por encima de las pequeñas cosas que componen nuestras vivencias y absurdamente sobredimensionamos,  que  "la felicidad es una elección",   es un modo de vida mientras hay vida.  Ignoro si alguien ha llegado a esta conclusión antes o después que yo,  porque no pretendo patentar lo evidente;   es así de simple.
    Por eso deseo a quienes quiero y  también a quienes amablemente leeis alguna vez estas líneas,  una acertada elección de modo de vida,  de actitud ante ella y no solo en estas fechas.  Por eso os mando mis mejores deseos de felicidad.
   Y para estos días,  felices fiestas.
 

3 comentarios:

  1. Interesante. Yo detesto, por ejemplo, la cantidad de emails que corren estas fechas con mensajes positivos. Como si la felicidad se alcanzase con sólo proponérnoslo. Y en navidades la hipocresía es absoluta. Tienes toda la razón en que es muy fácil regalar lo intangible.

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  2. La felicidad es una decision, ademas es contagiosa. Mi amigo Domingo hace ya algun tiempo que la va esparciendo por el mundo. La felicidad es la decision de no tenr miedo, de disfrutar de las cosas buenas, entendiendo que son pasajeras. Domingo yo yo tuvimos que tomar algunas decisones juntos en el pasado y todas las tomamos intentando ser justos y honestos con nosotros mismos. Habiamos decidido ser felices y por lo tanto no podiamos hacerlo de otra manera.

    Israel Garcia

    PD: perdon por no poner tildes, pero la tecnologia, cuando se escribe desde el otro lado del Atlantico, lo dificulta mucho.

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  3. Las tildes y las barrigas son cosas de pobres. Un fuerte abrazo para el otro lado del Atlántico.

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