martes, 20 de diciembre de 2011

REYES MAGOS

   Los reyes magos llegan este año con algo de adelanto y ya nos han traído su regalo,  consumado hoy en el debate de Las Cortes y  a la espera de ser colgado en el árbol,  simbólicamente solo,  espero,  para la foto y nombramiento definitivo posterior.  Ha sido lo más pedido y,  consecuentemente,  lo que nos ha llegado.
   Los reyes,  me refiero a los magos,  nos han ido trayendo desde 1516,  por dejar atrás etapas en que España era un mamarracho federal parecido al de hoy sin que lo supieran sus contemporáneos,   nada menos que dieciseis monarcas antes de la llegada de don Juan Carlos,  a quien excepcionalmente nos lo trajo un Papá Noel disfrazado de Franco
   En el año antes referido,  llegó Carlos I,  nacido en los baños de un palacete de Flandes cuando su señora madre confundió los rigores del parto con un apretón de vientre.  Después vinieron más,  porque los magos eran muy corporativistas.
   Como en boticashemos tenido de todo y el actual,  don Juan Carlos,  sin ser mago el hombre,  anda teniendo que hacer malabares con alguna historia familiar.
    Pero los magos,  quizás por disimular tendencias,  también nos han ido trayendo presidentes de gobierno y aquí hemos tenido de todo aunque,  por lo general,  el nivel ha sido mejor.
    Ciñéndonos a nuestra más reciente historia democrática y tras el período del papá noel mencionado anteriormente,  que tan en gloria esté como en gloria nos dejó,  la lista comenzó con un Adolfo Suarez  prácticamente desconocido entónces para los ciudadanos,  que desarmó el mecano que el anciano general había creído dejar atado y bien atado desde dentro,  que es como mejor se recoge cualquier tinglado.  Fué un buen presidente en un período en el que era difícil ser cualquier cosa distinta a lo esperado por quienes vigilaban desde algunos aguardentosos cuartos de banderas,  jaleados por quienes temían perder privilegios.
   Posteriormente y por muy breve espacio de tiempo,  Leopoldo Calvo Sotelo ocupó el cargo para dar paso a un joven Felipe González traído por los magos a regañadientes,  como cuando no quieren traernos la bicicleta,  que cedió el puesto canoso y cansado,  dejándolo en manos de Jose María Aznar que,  como Jekyll y Hide, nos mostró lo mejor,  que lo hubo y no fué poco y lo peor de un mandatario,  dejándonos en una guerra injusta e innecesaria y,  para el recuerdo,  la soberbia como expresión,    culminada en la excesiva boda de su hija.
   A Zapatero niegan los reyes magos haberlo traído,  escondiendo así su responsabilidad,  cuando la realidad es que fué igualmente pedido mayoritariamente.  Jose Luis Rodríguez Zapatero será más justamente enjuiciado con el tiempo,  no sé si para bien o para mal.
   Le ha tocado una época difícil de crisis económica y posiblemente no haya sabido estar a la altura requerida.  Sí es cierto que ha conseguido unificar el criterio de amigos y enemigos,  cuando todos deseaban su marcha.
   Este año los magos vienen pronto,  nos dejan a un Mariano Rajoy que hace bien poco no era querido ni en su partido por muchos.  Creo que va a ser un buen presidente;  quizás solo lo creo porque así lo precisamos y confundo deseos con necesidades.  Tampoco le será difícil superar lo anterior.
   Son tres,  Melchor,  Gaspar y Baltasar y recuerdo haber tenido siempre dudas sobre cual de ellos era el negro,  seguramente porque aquí lo embadurnamos para la cabalgata,  como si no hubiera alguno de verdad en las cercanías.   Tienen,  este año más que otros,  la enorme responsabilidad de acertar en el regalo.  Ojala y así sea,  a todos nos encantaría volver a creer en ellos.
 

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