martes, 10 de enero de 2012

GORRILLAS

   Los Ayuntamientos cobran un impuesto municipal de circulación,  por el supuesto desgaste que nuestros vehículos causan en calles y carreteras y,  se supone,  por aparcarlos en la vía pública.  Pero desde hace ya algún tiempo surgió la figura del  "gorrilla" que  aprovecha nuestro temor al arañazo en la chapa para cobrarnos otro,  éste revolucionario e ilegal,  con la callada aquiescencia de las autoridades.
   Unas veces es un individuo malencarado quien extiende sin ningún pudor la mano cuando salimos del vehículo,  sin pertenencia a asociación o gremio alguno que no sea el de la extorsión y otras es alguien similar,  con chaleco antireflectante u otro artículo que supuestamente le atribuye alguna autorización,  entregando este último una especie de ticket en el que generalmente puede leerse que se trata de una aportación voluntaria que usted se ve obligado a abonar,  mientras avisa de que  "no se responde de robo o daños por terceros". Eso sí,  figura claramente,  para los más rácanos,  el importe de un euro generalmente.  Ciento sesenta y seis pesetas de las de antes.
   Los ayuntamientos miran hacia otro lado y señalan a los jueces y éstos a los ayuntamientos,  mientras los demás pagamos,  en un entorno de dejadez que tiene a unos y otros como  responsables,  al gorrilla como beneficiario y al ciudadano,  siempre el ciudadano,  como víctima.
 
  (No es para tomárselo a broma pero,  por una vez,  vamos a permitirnos ver el problema con cierto humor:  http://youtu.be/orjNZ1-ihpA  ).

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