domingo, 1 de enero de 2012

LA MASCLETÁ Y SUS MUERTOS

   No descubro nada al asegurar que Sevilla es una de las ciudades más bonitas de Europa,  a la que me siento fuertemente vinculado por diversas razones,  entre las que se cuenta el haber residido en ella una larga temporada,  lo que me hizo conocerla bien y por ello admirarla.  Hice allí y conservo buenos amigos y mi familia echó raíces que ahora generan una continuidad en nuestra relación que agradezco y llevo bien.
   Este año he pasado unos días en ella como preludio a la noche vieja,  ésta incluída,  con el frío propio de la estación pero un sol diurno que añade luz para verla mejor y disfrutarla.  Una gozada.
   Y llegó la noche vieja y con ella la constatación de una costumbre que se va haciendo fuerte y creciendo en fuerza y tono,  sin más sentido que el que aporta una moda importada e incómoda.  Me refiero a los petardos que jovenzuelos y no tanto manejan con exasperante insistencia a lo largo de toda una madrugá,  ésta desafortunada,  que se hace interminable.
   Cuando las campanadas señalan la llegada del nuevo año y acaban las tracas y fuegos artificiales que le dan la bienvenida,  comienza un espectáculo que tiene poco que ver con la tradición de una ciudad que no necesita traer costumbres de fuera y mucho menos si éstas son molestas.
   La calle es tomada por imberbes jovenzuelos que liberan a sus familias de su presencia y vierten toda su capacidad de molestia en una ciudad habitualmente tranquila,  con innumerables petardazos de alto poder,  prohibidos y controlados en la gran mayoría de lugares.  Uno y otro,  hasta las primeras horas de la mañana en que el sol comienza a mandar a sus casas a estos impresentables,  que dejan tras de sí un inconfundible rastro de papeleras destrozadas,  coches rayados,  meadas y vomitonas,  regresando los angelitos a dormirla a sus domicilios sin que a los correspondientes papás les dé por olisquear el tufillo a garrafón,  pólvora y porro que les distingue. 
   Durante toda una noche,  las familias que tras cenar en sus domilicios y celebrar la entrada del año nuevo  han pretendido dormir o al menos descansar,  han ido contando cada pulso de una estúpida mascletá que ha sonado hasta la salida del sol y a cada ruido,  como yo y posiblemente al mismo tiempo,  han estado acordándose de sus muertos,  de todos sus muertos.
   Hoy toca descansar del desmadre de otros.

2 comentarios:

  1. Como reciente ex-jovenzuelo, sólo manifestar que nochevieja es una de las peores noches del año para salir.
    Nada como quedarse en casa. Este año lo he hecho y encantado de la vida.
    Un saludo y feliz 2012. Que sigas aprovechando tan bien la tecnología, hasta que una tormenta solar te lo impida...

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  2. Muy feliz y provechoso año, con el deseo de que se abra algo el futuro para los jovenes. Los que hace algún tiempo dejamos de serlo físicamente, siempre oímos que venía el lobo, era algo constante, pero ahora el lobo ha llegado y anda mordiendo ferozmente a la juventud, sumiéndola en la desesperanza. Ánimo y lucha, estimado Alex y mis saludos hacia esa tierra gallega que tanto quiero y de la que llevo parte de mi sangre. ¡ Buen 2012 !

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