jueves, 26 de enero de 2012

MAL OLOR

   Ningún jurado podrá quitarme la sensación de suciedad que se experimenta al oir alguna expresión en las grabaciones exhibidas en un reciente juicio. Como  nadie podrá limpiar lo manchado por personajillos que manejan fondos públicos dedicados presuntamente  a,  entre otras cosas,  la adquisición de cocaína;  ni lo vomitivo de comprar periodistas para que escriban discursos laudatorios.  Sucio el comprador y sucio el comprado.
   Y mientras,  se somete a la justicia,  ¿a cual de ellas? a un juez acusado por gentes con muy escaso historial democrático.
    Nos estamos haciendo a esto y el olor a podrido comienza a resultarnos familiar,   pero habría que poner en fronteras y aeropuertos un servicio de pañuelos para taparse la nariz a disposición de quienes nos vienen a visitar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario