sábado, 14 de enero de 2012

MARTA Y LA JUSTICIA

   Conocida ya la sentencia del caso Marta del Castillo,  solo cabe reiterar cuanto sabemos,  porque realmente yo no esperaba otra cosa:  la justicia en España es CARA,  LENTA y MALA.,  según  afirma algún jurista.
   Parece que las consideraciones expuestas en la misma son razonables,  incluso me dicen,  de una construcción impecable y no exentas de conclusiones aleccionadoras a toda una sociedad que se ha movilizado ante los hechos.  Cabría pensar que,  salvo algún matiz,  los ponentes han obrado como podían obrar,  ante las pruebas y atestados puestos en sus manos.
   Porque todo está basado en una investigación tardía y defectuosa de unas fuerzas que,  como en el caso de los niños desaparecidos de Huelva,  no alcanzan a encontrar el norte y muestran  preocupantes carencias ante una sociedad que desearía constatar su eficacia en estas situaciones,  más que en el a veces innecesario aporreamiento a okupas y manifestantes,  labor para la que no parece precisa demasiada formación.
   Unos impresentables bien asesorados se ríen ahora de todos y,  salvo los recursos que lleguen,  a la sociedad solo le queda esperar que alguien les parta la cara en esa calle que tan bien conocen.  Al principal autor solo cabe desearle que la justicia que siempre ha imperado en las cárceles,  esa que se escribe con minúsculas,  le haga la vida imposible dentro de ellas,  mientras no confiese el paradero del cuerpo de la niña.
   El nuestro es un estado de derecho con una justicia garantista,  afortunadamente,  en la que prima la presunción de inocencia y eso es bueno,  pero el exceso,  en esto y en todo,   hace daño.    Nos falta y el nuevo gobierno parece sensibilizarse ante el tema,  reformar algunos aspectos entre los que está la ley del menor.  Nos faltan funcionarios de la justicia con mayor dedicación,  que no todo son los medios,   una policía más eficaz y organismos o cargos que se lo recuerden a unos y a otros.

2 comentarios:

  1. Y si ahora yo todo indignado digo que la justicia ES UNA MIERDA, como ya hizo en su día el Alcalde de Jerez, ésta, la justicia, caerá sobre mi con toda su fuerza y razón. La que no han ejercido sobre estos asesinos de la pobre Marta. Como tampoco cae o caerá sobre el Sr. Camps, el sr. Matas, el Sr. Urdangarín, el Sr´Bigotes, etc. etc. ¿Por qué les llamaré Sres. a estos impresentables.

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  2. Así es y así nos va. Lo dicho: es cara, lenta y mala.

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