viernes, 6 de enero de 2012

MAS CARBÓN

   Tienen los reyes magos el privilegio de traer carbón a quienes han tenido un comportamiento inadecuado durante el ejercicio y raro es el año en que,  con la cada vez más escasa producción del citado mineral,  no tienen que solicitar la ayuda de otras instancias de su universo para conseguir cumplir sus compromisos.  Para colmo, en éste  han tenido una solicitud extra de unos colegas que, sin ser magos, querían un cargamento para algún miembro de su familia y tampoco esta institución se libra del corporativismo,  ni de otras costumbres que definen como poco ejemplares.
   Afortunadamente son magos,  que es un grado y facilita lo inexplicable;  no sabemos cómo,  pero han conseguido la cantidad suficiente de carbón,  en detrimento de su calidad,  eso sí,  para quienes lo merecían. 
   Solo en castigo a derroches,  que es una partida cada vez más importante en su presupuesto,  han debido destinar una cantidad ingente de material,  teniendo en cuenta que un país como el nuestro,  casi arruinado,  ha gastado cuarenta y dos millones de euros en la construcción del aeropuerto de Lérida,  aún sin pasajeros,  ciento cincuenta en el de Castellón,  que ni siquiera tiene licencia para funcionar como tal ni visos de ir a hacerlo y más de veinte en la remodelación del de Badajoz,  que este año carecerá de vuelos comerciales prácticamente al desaparecer las subvenciones,  o las estaciones de AVE de Cuenca y la aún más pintoresca de Requena-Utiel,  que seguramente usted no sabría situar en el mapa.  Siguiendo con los transportes,  el tranvía de Jaén,  aún sin funcionar y vá para largo,  ha costado setenta y cinco millones y algo así como cuatrocientos el de Zaragoza.
   Las corruptelas este año se quedan al margen y no recibirán el negro premio porque los reyes son magos,  sí,  pero no maguísimos.  No hay tanto material.
   Para aumentar más sus preocupaciones,  han recibido encargos para llevar fuera de nuestras fronteras,  entre los que se cuentan la eminente científica alemana que acusó a los pepinos españoles de causar una epidemia y los constructores de tetas de silicona fabricadas con materiales de dudosa calidad.  Alemanes y Franceses se llevan gran parte de esta partida de carbón;  unos por engañarnos con otros pepinos y otros por demostrarnos que los pechos perfectos escasean.
   Sabemos,  de fuentes discretas pero rencorosas,  que para Valencia ha marchado un cargamento especialmente dedicado a los gestores de la comunidad,  como líderes en el despropósito o,  quizás,  por haber descubierto,  son magos,  los propósitos de quienes están bien lejos de serlo.
   También,  cómo no,  ha habido una partida especial para el gobierno saliente,  que nos deja pobres y en manos de una derecha que ha empezado por hacer la política de izquierdas que la izquierda no hizo,  por ocuparse de hacerla de derechas y,  además,  mal.  Cosas veredes,  Sancho.
  
 

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