domingo, 22 de enero de 2012

NEONAZIS

   La Alemania que lidera Europa ha debido tomarse más en serio el control de las organizaciones neonazis que proliferan en su territorio;  siempre han existido,  con mayor o menor presencia,  tras los años posteriores a la finalización de la segunda guerra mundial,  pero ahora parece que la memoria de nuevo flaquea y muchos ciudadanos justifican sus predicados,  generalmente dirigidos a la estancia de extranjeros no deseados,  turcos,  gitanos rumanos,  magrevíes,  negros africanos....
   Es el gérmen del odio racial camuflado de mil formas,  entre las que se cuentan la infinidad de e-mails en teoría inocentes contra el inmigrante,  que muchas personas contribuyen a distribuir a diario en el más repugnante ejercicio de spam que pueda verse.
   Mientras la economía alemana y del resto de Europa ha ido bien,  estas personas eran las que estaban alimentando nuestros sistemas de seguridad social y pensiones,  cogiendo los puestos de trabajo que los nativos no queríamos y formando la base de lo que se presentía como rejuvecimiento de las sociedades europeas,  con una entónces bienvenida tasa de natalidad al alza.
   Pero las sonrisas solo se reparten cuando hay motivos para reir y la crisis,  las distintas crisis porque son varias,  nos hacen ver negros a los hijos de los negros y moros a los hijos de los moros, cosa de la que antes no nos habíamos percatado.
   En la Alemania que cree saber como salir de la crisis,  de la suya primero que también la tienen,  y la de los demás ya veremos,  esas cabezas rapadas no son sino la parte más innoble del fenómeno,  se sabe que dentro de ellas hay poco contenido;  es mucho más preocupante el neonazi de corbata y despacho que dirige personas.  En toda Europa hay gente así,  incluyendo nuestro país,  que no se libra de la lacra.
   Pero es mucho más peligroso quien insconcientemente,  o no,  colabora   "pasando" correos racistas llenos de consignas labradas en despachos de nazis de corbata.  Más peligroso y más tonto,  porque ni siquiera llega a comprender el alcance de su estúpida colaboración.  Así,  se va abonando un terreno que la situación coloca a tiro de cualquier malnacido,  como hemos visto en la historia reciente,  capaz de arrastrar a una chusma de descerebrados a las acciones más miserables que puedan imaginarse.  No está tan lejos el ejemplo,  pero sí parece estarlo la memoria.

  

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