domingo, 29 de enero de 2012

PACO

   Desde que en Septiembre le comunicaron que estaba dentro del  ERE  de su empresa,   Paco ha visto pasar demasiadas cosas.
    (  http://decortaduraalacaleta.blogspot.com/2011/09/el-ere-de-paco.html  )
   El proceso fué rápido,  porque aquí sabemos agilizar como nadie un despido mientras para crear puestos de trabajo nos mostramos torpes;  a los cincuenta y muchos años,  hijos aún estudiando,  hipoteca y la mujer en casa con sus labores de toda la vida,  se enfrenta a un panorama desolador.  
   Ya ha tenido tiempo de comprobar que le será muy difícil hallar trabajo,  aunque ha dejado muchas fotocopias de su currículum en diversas partes,  entre ellas las oficinas de trabajo temporal,  que se lo han admitido educadamente aunque con cierto excepticismo.  Los números no le cuadran y sabe que los ahorros,  modestos,  no van a dar para mucho sumados a la indemnización recibida.
   Han hecho acopio de pequeños objetos de valor y joyas para vender en uno de esos locales que como buitres sobrevuelan al necesitado con el reclamo del   " compro oro ".  Son piezas heredadas de las madres y abuelas de ambos,  y a su mujer le resbalaba una lágrima por la mejilla al contemplarlas.  Su vehículo es un utilitario con muchos kilómetros  por el que le darían bien poco.
    El director de la sucursal donde tenía la nómina domiciliada,  le llamó al ver el ingreso del importe de la indemnización,  ofreciéndole alternativas diversas pero su entusiasmo se apagó al conocer la naturaleza del dinero.  No ha vuelto a llamarle.
    Se plantean vender el piso,  del que quedan pocos años de hipoteca,  comprado tras esperar algún tiempo la oportunidad de vivir en aquella zona que tanto les gusta,  pero el mercado ha bajado mucho y dudan si merecerá la pena.
   Paco es uno más de los nuevos parados que refleja una desoladora encuesta de población activa, que indica como la provincia de Cádiz ostenta el triste record europeo del desempleo,  con un  35,3% de la población  en dicho estado,  trece puntos por encima de la media Española y cuatro del resto de una Andalucía que se desangra mandando a su población joven al extranjero,  como antaño tuvieron que hacer sus abuelos.
    Y en la prensa,  de la que ahora lee antes que nada los escasos anuncios de trabajo,  comprueba como hay gentes cobrando prejubilaciones fraudulentas,  cómo fondos que deberían haber fomentado el empleo se han convertido en botín de golfos,  indemnizaciones millonarias de exdirectivos de banca tras dejarlas quebradas...
    El país que le arroja al pozo del paro ha invertido en reflotar bancos cientos de millones pero no pagó a tiempo los trabajos de su empresa y ésta se ha visto en la necesidad de hechar el cierre.
    Lee lo de Ruiz Mateos,  el embargo de cientos de propiedades a la familia que,  como el cartero,  llama dos veces.  Lo de los pagarés,  al menos,  no es dinero público,  piensa;  es más bien el de gente que todavía hace poco nos decía a los demás que lo que España necesitaba era empresarios como él. 
    No quiere pensar a largo plazo porque le aterra llegar a su casa todos los dias con las manos vacías y la prestación por desempleo se le antoja corta,  tras tantos años de trabajo ininterrumpido.  Su mujer no ha trabajado nunca fuera de casa y difícilmente tendrá más suerte que él.
    Hay muchos Pacos como él,  esperando en la cola de quemar algo o a alguien,  de hacer tanto ruido que quienes manejan las cifras del paro con ligereza,  teman no encontrar la forma de reducirlas con rapidez.  De la desesperanza a la desesperación hay poco trecho y aquí sí que existe un abultado atenuante que justifique cualquier barbaridad.  Nadie ha dado la señal,  todavía.
    
  

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