lunes, 9 de enero de 2012

EL SAINETE

    Uno quiere llenar estas líneas de angelicales vivencias o historias de vidas ejemplares como las que estudiabamos hace muchos años,  cuando las había.  Pero,  a diario,  nos topamos con la insistente realidad que nos pone en la fila uno del teatro de la vida nacional a contemplar el sainete tragicómico en que algunos impresentables han convertido la vida pública.
   Decíamos el viernes,  hablando del carbón de los reyes magos,  que el aeropuerto de Castellón ha costado,  que puedan comprobarse,  algo más de ciento cincuenta millones de euros,  para construir un monumento a la estupidez,  que es en lo que se ha convertido esta obra.  Ahora conocemos que en sus instalaciones se va a inaugurar otro monumento,  hortera y contrahecho,  al Sr. Fabra,  presidente de la Diputación provincial entónces,  precursor del dispendio. 
   Algo así como trescientos mil euros parece ser el coste de la figura conmemorativa de quien,  por cierto,  está pendiente de varias causas judiciales.
   En un segundo acto podemos contemplar como el Sr. Matas,  ex ministro de Ansar y ex presidente de la Comunidad Balear,  se enfrenta a ocho años de cárcel en un primer juicio que acaba de comenzar.  El mismo Matas de los supuestos pagos a Urdangarín.
   El tercero nos deja ver brevemente a Camps,  otro que tal,  más que presuntamente empapado por los trajes con que unos pintas regaban los campos de sus trapicheos.  Todos ellos muy dignos y muy amigos de nuestro actual presidente del gobierno,  que debería comenzar a cuidar sus amistades.
   El cuarto acto es el definitivo para conocer los manejos de unos cuantos políticos,  que no de los políticos en general,  que creyeron,  algunos aún lo creen,  que todo vale cuando lo que se administra es la pólvora del Rey.  Nada menos que un Director General de Empleo de la Junta de Andalucía que,  supuestamente, según testifica su chófer,  empleó una cantidad cercana a los novecientos mil euros destinados a mejores causas,  (ABC),   al desmadre de la juerga y la compra de sustancias prohibidas.  Toma ya.
   A todo esto,  la Sra. de Cospedal exige explicaciones a Griñán sobre el cuarto acto,  como si hubiera llegado tarde al sainete y se hubiera perdido los anteriores.   Lo de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio,  ¿es así?,  en su versión más esperpéntica.  O,  quizás mejor,  la paradoja del paladar trucado.  Así nos luce el pelo a quienes aún lo tenemos.

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