miércoles, 18 de enero de 2012

SE ALQUILA ABUELO

     El márketing es el arte de satisfacer al cliente obteniendo beneficios;  así podríamos definir este anglicismo inventado posiblemente por algún empresario,  inglés naturalmente,  para crear un puesto y colocar a su yerno en la empresa,  una vez enterado del estado de buena esperanza de su hija y  previo paso por la vicaría.
     Los británicos son raros pero emprendedores y puestos a inventar,  estudiaron seguramente a los fenicios,  que ya lo practicaban aún sin saber como llamarle. 
     Un orígen similar pudo tener el palabro,  si no exáctamente el comentado,  puestos a elucubrar.   El caso es que la práctica de la incipiente ciencia,  dió lugar a nuevos conceptos,  entre los que destacó prontamente el de la fidelización.
     Fidelizar a un cliente no es sino conseguir que la mayoría de sus acciones comerciales,  si no todas,  las efectúe con la organización.  Ahí les quería llevar.
     Resulta que Carrefour,  el Pryca de toda la vida para que nos entendamos,  ha decidido deducir el impuesto del valor añadido,  eso que llamamos IVA como si lo conocieramos de siempre,  a los mayores de sesenta y cinco años en sus compras de buena parte de artículos en sus numerosos centros comerciales.  La competencia siempre es buena,  y es que Mercadona aprieta las cuentas y la imaginación de los del márketing de la cadena francesa.
     Vamos a ver ahora a todas esas señoras que hace años no pasan de los sesenta y uno,  enseñando el D.N.I.  ya caducado desde el treinta y nueve y sobre todo comprobar como todas las familias  buscan al abuelo,  a cualquier abuelo,  para llevarlo de compra.  Los van a pasear más que nunca,  porque obetener descuentos que van desde al cuatro al ocho por ciento de muchos artículos,  no es para tomarlo a coña.
      Se calcula que hay un trece por ciento de la población mayor de sesenta y cinco años y ahora,  con la habitual picaresca nacional,  saldrán viejos hasta de las tumbas,  me aseguraba alguien.
      El abuelo Paco,  que ya recogía a los nietos en el colegio y los mantenía a raya hasta la llegada de sus papás a la casa,  tendrá que darse prisa en ir a la suya a comer y sin sentarse el acostumbrado ratito a dormitar en el butacón,  deberá esperar que se le recoja,  para llevarle al Carrefour más cercano.   Que no se le olvide a usted el DNI,  don Francisco.
      Tras media hora recorriendo pasillos y llenando el carrito,  será la estrella en la caja,  mostrando el documento que le acredita como inversión familiar.   Ya después le dejarán en su casa y se llevará,  a modo de comisión,  un paquete de picos.  Quien tiene un abuelo,  tiene un tesoro.  Habrá quien lo alquile por horas.

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