miércoles, 15 de febrero de 2012

LA ANDALUCÍA DE LOS SUEÑOS

   No puede ser más deprimente el espectáculo de la desunión y los empujones en el partido gobernante en Andalucía.   De tanto esperar brotes verdes han surgido otros,  del color colorao de las caras colorás que tanto se hechan de menos entre quienes han despilfarrado un enorme caudal de credibilidad con suficiencia y mal gobierno.  Sin hablar de lo económico,  que es otro cantar en el que han dado la nota.
   Todo apunta a que se acabó lo que se daba en el cortijo y el personal se aprieta para salir en la foto,  que disminuirá drásticamente de tamaño.  No cabrán todos,  posiblemente ni la mitad y aún así sobra el doble.
   Se esperaba más de Griñán,  que no ha sabido llevar la vara de mando con la firmeza requerida y aún será la alternativa a sí mismo,  más viejo,  con más canas y más cansado.  Los últimos revolcones sufridos dejan heridas y por no saber no supo ni situarse en el bando ganador de las recientes primarias del partido,  que a pesar de ello y quizás de él,  le premia,  ¿o castiga?,  con la presidencia nacional.  Vaya panorama.
   No merecen gobernar de nuevo Andalucía,  no lo han hecho bien.  No merece Griñán,  llamadle Pepe,  dirigir el futuro de esta tierra porque solo ha mejorado el presente de algunos,  que le han fallado en sus propias narices.
   Lo malo del caso viene cuando se mira a la acera de enfrente,  donde espera desde hace años un intrigante que solo aporta como currículum  haberse sentado a esperar el paso del cadáver político de su oponente durante largo tiempo,  poniendo todos los palos que ha podido a las ruedas del desarrollo regional.
   Con todo el cariño que no les tengo y sin el menor ánimo de ofender,  quedará todo en un duelo de papafritas políticos.  El sueño de Andalucía merece otro despertar más ilusionante en los albores  de la primavera,  pero para qué nos vamos a engañar.

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