miércoles, 8 de febrero de 2012

NUESTRO VECINO FRANCÉS

   Que los franceses no nos quieren mucho es un secreto a voces hartamente conocido,  a pesar de que varias generaciones de españolitos,  la mía entre ellas,  perdieron el tiempo en aquellas larguísimas clases de idiomas aprendiendo el suyo que,  además de feo,  solo lo hablan los franceses y algunos países africanos,  éstos lo justo para maldecirlos.
   Anda el mundillo deportivo revuelto por el vídeo donde una cadena del país vecino,  es que hay gente pa tó como decía Joselito El Gallo,   deja caer la sospecha sobre los numerosos éxitos deportivos en España.  Aquí somos muy dados a reirnos de nuestras gracietas,  los programas del Gran Wyoming son el ejemplo ideal,  pero nos fastidia que alguien desde fuera haga lo mismo con nosotros. 
   Mataríamos por defender a Camps si el vecino gabacho lo acusara de lo que lo hemos acusado nosotros.  El pijo del caviar y éste,  serán lo que sean pero son nuestros.
   Pero es que no se queda ahí la cosa:  en venganza por no ahondar en el estudio del francés,  me refiero al idioma,  ahora nos mandan granadas mezcladas con patatas.  Mire usted por donde,  cuando creíamos que todas las patatas que se pelaban en nuestra geografía eran de Sanlúcar,  resulta que nos mandan también de la campiña francesa,  esos amables agricultores que nos reciben en la frontera para destrozar nuestros melocotones y fresas.
   Son buena gente y en el fondo nos quieren.  No hay más que verlos cuando vienen en verano,  con la sandía y el agua mineral a cuestas. 
   Los de mi generación les esperábamos impacientes para practicar un idioma inútil y resulta que paraban solo para preguntar por el desvío a Algeciras.  Les decíamos lo del parlez vous ese y nos miraban con extrañeza.  Eran muy raros.
   Ahora,  como nosotros,  son chistosos,  pero con mala uva;   quizás porque desde Napoleón no ganan ni al parchís.

4 comentarios:

  1. Vaya por delante que no me gusta el humor basado en el escarnio hacia el vecino, pero no creo que podamos presumir de "humor limpio". Aquí nos hartamos de meternos con Sarkozy, el príncipe de Inglaterra, Bush, entre otros, y nadie clama al cielo. ¿Ahora nos quejamos?
    Por cierto, he leído el artículo que me recomendaste. La verdad no me gustan mucho los mensajes tan positivos que lo que parecen decirte es que finjas ser feliz y lo acabarás siendo. Pero se agradece. Un saludo!

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  2. Creo que se utiliza el tema para tapar otras cosas, (lo explico en el siguiente comentario), pero refleja una realidad comprobable: disfrutamos riendonos de los demás y no con los demás. Por eso no entendemos que otros puedan hacer lo mismo.

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  3. Pues yo, al contrario que tú, opino que hay que hacer una investigación a fondo sobre los "éxitos" (deportivos) de España en los últimos años, los cuales no han servido para otra cosa que inocular una potente droga para hacernos creer que España es una gran nación, por encima incluso de las mayores potencias (jors). Hay que tener en cuenta que eso que los "medios de comunicación" llaman "deporte" no es más que propaganda inmunda, entretenimiento banal y una forma baja y sibilina de amortiguar las penas cotidianas del idiotizado ciudadano. No es tolerable que en un "informativo" inviertan el mismo tiempo en hablar de la reforma laboral que de la preparación para el gran slam de un tipo claramente idiota como Rafa Nadal. Llevo años analizando la función del "bloque deportivo" dentro de la estructura de los informativos y queda claro que lo ponen ahí al final, antes del tiempo, como fórmula que amortigua y anula las noticias anteriores. La "información deportiva" banaliza todo lo que ha ocurrido antes, en el guión, de modo que al abducido espectador al final sólo le queda la impresión de que lo importante es que Mourinho dará descanso a Pepe, con molestias en el talón, de tanto pisar a los contrarios. Es un teatrillo donde todo es superfluo y nada dramático. Una droga, en suma. Y me temo yo que tanto "éxito" (deportivo) ha hecho de España un país de drogadictos que viven de la gloria hueca de personajes impresentables, que ni son un modelo a imitar ni resultan admirables en nada. Marta Dominguez, Contador, Guardiola..., todos. A mi me interesa saber que un español ha ganado un premio en medicina, en tecnologías para generar energía. No me interesa si han marcado un gol o si han corrido más que otros. Ya basta de tanta subnormalidad. Así que, si nuestros vecinos gabachos, de la gran Nación Francesa, han destapado el pastel, ya era hora. Lo más desafortunado es que hayan sido ellos, en lugar de ser nosotros mismos los que desfenestremos a esta pandilla de gilipollas insufribles.

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  4. Puedo estar de acuerdo contigo en el uso manipulador de la información deportiva en algunos medios audivisuales. Unos más que otros, eso sí.
    Por otra parte, creo que exageras al meter a todos los deportistas en el mismo saco. Habrá de todo. Sí creo que hemos sido permisivos demasiado tiempo con prácticas irregulares y lo de mirar para otro lado, acaba pasando factura. Por otra parte, no olvidemos que todo lo saca a la luz un guiñol humorístico.

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