viernes, 30 de marzo de 2012

LA ZANAHORIA

   Esta modesta hortaliza,  de la familia de las umbelíferas,  tiene hoy un especial e indudable protagonismo.    No profundizaremos en sus virtudes alimenticias ni en su alto contenido en betacarotenos que el hígado transforma en vitamina A.
   Coloquialmente se ha usado siempre como símil del objetivo difícil,  cuando no imposible,  y así nos la enseñan como al pobre burro delante de sus orejas,  con el fín de que camine hacia un destino concreto.  La zanahoria  nunca se alcanza pero nos hace creer en la posibilidad de morderla.
   Nos ponen la zahahoria,  como hizo Rajoy,   don Mariano (Cospedal dixit),  escaqueando los presupuestos al país y a Europa,  con tal de dejar  " colocao "  a  Arenas y a riesgo de que pasara lo que ha pasado con la prima de riesgo,  ya en rojo intervención y la consiguiente falta de crédito ante los gestores económicos de la Comunidad.
   No ha colado la idea y nos han visto el plumero fuera,  mientras dentro no se han conseguido los objetivos.  La zanahoria era evidente.
   Ahora nos la vamos a comer todos a la vista de los escurridizos presupuestos,  que traen subidas de luz,  gas,  impuestos,  etc.,  a los de siempre,  mientras que a las grandes fortunas,  dueñas de la zanahoria y del campo donde se cultiva,  se les dará la oportunidad de sacar del armario el dinero negro con una sorprendente amnistía fiscal. 
   Rajoy es registrador de la propiedad y está dispuesto a registrarnos los bolsillos a casi todos;  a los que presupone poseedores de ese dinero les dará facilidades para regularizarlo sin preguntar su procedencia.
   Pero nuestra humilde hortaliza también ha sido protagonista hoy aquí cerca,  al sur del sur,  donde se cultiva más el Hachís curiosamente.  Un mufti,  o especie de clérigo,  dicta la peculiar fatwa o fatua,  en la que aporta  inesperado protagonismo a nuestra zanahoria.  
   Recomienda a las señoras marroquíes su uso como masturbador,  con perdón,  para evitar la tentación del adulterio o la relación extraconyugal.  Es conocida la aficción de cierto animal por el hoy protagonista tubérculo,  y quizás por eso la deducción,  que podría parecer más enrevesada que casual.
   También habla del pepinillo para igual fín,  mientras que recomienda al hombre el uso de muñecas rellenas de harina,  sin duda más resistentes que las hinchables.  Tóma ya.
    Doy por seguro que presidente y mufti tienen el gusto de desconocerse mutuamente,  pero me ha parecido resaltable la coincidencia en el uso inapropiado de la mencionada hortaliza. 
  

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