martes, 27 de marzo de 2012

NECESIDAD DE DONANTES

   Atribuyen al General Franco aquél consejo que prodigaba a quienes se le ponían a tiro,  en el buen sentido.  Algo así como:   "... haga usted como yo,  no se meta en política..."
   Sorprende observar la politización de una sociedad que durante años,  no hace tantos,  siguió aquél consejo más que nada porque no tenía más remedio.
   En un par de días se han podido oir las peores sentencias mezcladas con bilis sobre los últimos resultados electorales,  naturalmente de quienes creen que éstos no son los adecuados;  es decir,  los que consideran convenientes.  Los que ellos defienden,  para entendernos.
   Sobre Andalucía cae incesante la maldición de algunos que han ganado,  porque no han ganado lo suficiente,  mire usted.   Los hay que juran no volver a esta bendita tierra,  que tiene lo que se merece,  dicen,   así que no les veremos el pelo hasta el verano,  como todos los años,  con su sandía a cuestas.
   No se irán a Burgos,  no,  ni a Avila,  ni a Lleida,  que no les hablan en cristiano.  Todos estos respetables y bonitos lugares seguirán disfrutando de la ausencia del cabreado de turno tras cada elección,  que seguirá viniendo a Andalucía y nos mirará con cara de asco.
   Nadie se enfada por el evidente chantaje de los pilotos de Iberia al país,  puteando a la ciudadanía con huelgas salvajes en defensa de sus privilegios.  Es más fácil cabrearse con Andalucía por no haber colocadoArenas tras la cuarta oposición a la que se presenta,  con la misma preparación que lucía en la primera.
   Y todo esto se alienta desde la misma prensa,  por llamarle de alguna forma,  que alentó el boicot a los productos catalanes y que en cada portada evoca un dieciocho de julio.
   Este país necesita donantes de sentido común y no incendiarios.  El día que comenzemos a cuestionar el voto popular,  mejor apagamos y buscamos un visionario uniformado.  Nos saldrá más barato y estaremos obligados a tenerlo,  el sentido común,  a punta de bayoneta,  pero lo tendremos.
   Basta ya de intolerancia;  si no nos gusta lo que dicen las urnas,  rompamoslas.
   Volvamos a la jungla.

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