jueves, 26 de abril de 2012

NO APRENDEMOS NADA



   Amersfoort,  en los Países Bajos,  con más de mil muertos,  Arbeitsdorf  en Alemania,  con más de seiscientos,   Auschwitz-Birkenau en Polonia,  sobre el millón y medio de muertos,  Banjica en Serbia,  cuya cifra se desconoce,  Bardufoss en Noruega,  con más de doscientos cincuenta muertos,  Belzec,  en Polonia,  con un mínimo de cuatrocientos treinta y cinco mil muertos,  y así habría que añadir cifras,  una a una,  del resultado de la barbarie que aún asquea a la humanidad,  con muchos más nombres,  como Bergen-Belsen en la Alemania que después dijo ignorar la ignominia,   Berlín-Marzahn,  también en Alemania,  Bortdanovka en Rumanía,  Bolzano en la Italia colaboracionista,  Bredvet en Noruega,  Breendonk en Bélgica,  Breitenau o Buchenwald,   también en la Alemania que no se enteraba de nada,  Chelmno  en Polonia,   Crvenikrst  en Serbia,   Dachau y Flossenbürg  en la Alemania que miraba hacia otro lado,  Faltstad en Noruega,  Grini en Noruega,  Gross Rosen en Polonia,  Hinzert,  Kaufering,  Langenstein,  Malchow, Mittelbau,  Niederhagen,  Ohrdruf,  Oranienburg,  Osthofen,  Ravensbrück,  Sachsenhausen,  todos estos en la Alemania ignorante,  mas muchos otros campos de concentración y exterminio en Polonia,  Serbia,  etc.,  conforman la lista de lugares harto conocidos como campos de concentración,  exterminio o ambas cosas,  que las mentes más retorcidamente miserables de una época pudieron concebir.  Tanta muerte,  tanto sufrimiento,  no han servido para enseñarnos nada.
   Hoy en la vieja Europa se comienza a extender de nuevo el peor de los virus contra el hombre:  la xenofobia,  centrada en la paulatina exclusión de los diferentes.  Ha comenzado la más larga noche de los cristales rotos.
   Nos estorban los emigrantes que llegaron a construir nuestras carreteras y nuestras casas,  ocupando los puestos de trabajo que no queríamos y engordando las cuentas de la seguridad social para asegurar las pensiones.  Hoy estamos de vacas flacas y nos asustan porque buscan también trabajo y caemos en la cuenta de que son distintos.  Ya les ponemos trabas,  les quitamos la seguridad social y pronto les pegaremos por las calles.  Adelante,  golpeemos duro y sin piedad.
   Después pegaremos a los gays con la bendición de la Iglesia y cuando éstos se escondan pegaremos a los gitanos,  a los gordos,  a los bajitos,  a los feos...
   Y luciremos uniformes relucientes y cantaremos enfervorizados himnos que nos hermanarán de nuevo en la más repugnante de las sociedades.
   El fascismo toma posiciones en Europa y conforma ya importantes núcleos de influencia;  tanto es así que desde los balcones de la democracia se tienden puentes hacia sus ventanas cuando se necesitan votos y adhesiones.
   La historia  no nos ha enseñado nada salvo que el hombre es el mayor y más irracional depredador de sus semejantes.   Ahora,  quizás,  para preservar lo peor de la especie.

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