jueves, 3 de mayo de 2012

ESPACIO PARA LA POESÍA - ABRIL



   Permítaseme hoy la licencia de presumir de paisano,  dejando a un lado como hice en su día con otro ilustre nacido en estos lares,  José Mª Pemán,  creencias y quereres,  tendencias e ideales. 
   Solo la poesía como idioma y referencia para uno y para otro,  ambos injustamente tratados por quienes miraban desde la otra acera.
   Rafael Alberti nació en el Puerto de Santa María,  aquí al lado,  en 1902 y falleció en 1999;  escritor y poeta,  miembro de la generación del 27.
   Exiliado tras la contienda civil española por su militancia comunista,  fué nombrado a su regreso hijo predilecto de Andalucía.
   En toda su obra,  el mar,  la mar,  siempre presente.  Citaremos dos de sus poemas más populares:

LA PALOMA 

Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fué al sur,
creyó que el trigo era agua.
Creyó que el mar era el cielo,
que la noche la mañana.
Que las estrellas rocío,
que la calor la nevada.
Que tu falda era su blusa,
que tu corazón su casa.
(Ella su durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama).

SI MI VOZ MURIERA EN TIERRA

Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh, mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre  el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!.

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