martes, 29 de mayo de 2012

QUERIDO AURELIO

   Pues menuda se ha armado entre el personal al conocer la indemnización que te corresponde por dejar tus puestos en la banca.  Director de nosecuantos y de nosequés en Bankia,  en Banco de Valencia y vaya usted a saber donde más,  con resultados más que demostrables de total desastre.   Un mostruo,  el amigo Aurelio.
   Total,  que son poco menos de catorce millones de euros,  una miseria que diría el señor Dívar,   pensando que más de uno de nosotros no sabríamos ni qué hacer con ellos.
   Y es que hay mucha envidia,  Aurelio,  porque a tí te corresponden unos pocos días más de indemnización  que a cualquier currante de este país tras la reforma del despido.  Con lo que tú has hecho.
   Ha sido éste siempre el país de la incomprensión,  Aurelio.   Ya Carlos Cano cantaba aquello de  " yo no creo que el sombrero les toque en la tómbola,  a tanto gachó trajeao que viven de ná,  que lo roban, lo roban,  con cuatro palabritas finas lo roban..." 
   Me tienes a tu disposición,  Aurelio,  si necesitas quien te administre los dineros con honradez y aún más si dejamos la honradez a un lado.  Montamos una SICAV y vamos sacando por Gibraltar,  como todo el mundo,  lo que podamos.
    También La Pantoja explota y exige el mismo tratamiento que la infanta casada con el tal Urmangarín,  o como se llame.  A ella la fué a buscar la guardia civil y se la trató de forma desconsiderada y se pregunta qué tiene la niña para la evidente diferencia.  Ella,  que  cantaba marinero de luces,  no entiende lo de las pocas luces que algunos atribuyen a la hija del rey. 
    El gobierno ya anuncia una subcomisión para descubrir subsinverguenzas,  como si para ello fuera necesario investigación alguna.  Es muy propio del subgobierno que padecemos.
    Dejas tus cargos en mal momento,  Aurelio,  lo tenías que haber hecho antes,  como otros muchos,  cuando el olor a cañería aún no llegaba a las redacciones.  Como en el juego de los barquitos,  has ido pasando del tocado al hundido en cuanto pisabas y en esta ocasión el escándalo llega antes que las perras.
    Siempre habrá quien no entienda tus ganancias mientras las entidades se iban al garete y se multiplicaban los desahucios.  Cosas veredes,  Aurelio.
  
   

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