viernes, 25 de mayo de 2012

TENGO QUE IR A PESCAR



   Quiero ir a pescar uno de estos próximos días,  si me deja el levante,  si la marea no es demasiado grande y llena de algas la zona de corriente o excesivamente pequeña,  cuando el agua no corre. 
   Alguien me ha preguntado si voy mucho,  ahora que soy un prejubilado más,  poniendo cara de sorpresa cuando le he dicho que apenas lo hago.  Que tengo poco tiempo.
   He estado recientemente arrancando el motor de mi embarcación y cargando algo las baterías,  para cuando llegue el momento;  he hecho algo de limpieza a bordo y preparado las cañas.  Como cada vez que voy.  Tengo que ir a pescar.
  - Quizás tendría que buscar un trabajo para disponer de algún tiempo libre -    le he dicho mientras me miraba incrédulo. 
   Ya no gerencio más que mi propia vida,  ni dirijo personas,  ni administro más que mis bienes,  los justos para llegar al fín de mis días con la posibilidad de comprar unos cigarros puros,  caso de que volviera a fumarlos,  cosa que no descarto.  Pero ando justo de tiempo.
   Antes,  cuando me ahogaban las responsabilidades,  ansiaba el fín de semana para salir a la bahía,  aunque no pescara,  fondear y oir el silencio.  Un buen habano,  cuanto los hecho de menos,  la brisa costera y la soledad a bordo.   A veces miraba hacia la costa,  allí estaba el mundo,  lejos,  sin reparar en mí:
- ¡¡¡  Cabrones !!!.
   Me quedaba nuevo tras gritar así,  con todas mis fuerzas,  para después sonreir y dejarme mecer por la mar.  Era mucha gana de gritar acumulada.
   Nadie me oye en la distancia,  pero me oigo yo y eso basta.
   Tengo que ir a pescar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario