lunes, 7 de mayo de 2012

TOMMY

   Tommy llegó a casa allá por el año mil novecientos noventa y cuatro como mascota,   por la imparable petición de Pilar.   Entonces era canelita,  juguetón,  incansable y travieso.
   En muy poco tiempo nos conquistó por su nobleza,  no exenta del genio que mantuvo hasta última hora.
   Correteaba por los pasillos,  ladraba para reclamar nuestra atención o cuando alguien llamaba a la puerta.  Como cualquier perro,  aunque él fué desde el primer momento algo más.  Fué mi amigo,  mi mejor amigo,  el único que no me falló nunca.
   Hemos envejecido juntos los últimos dieciocho años y esta noche noto un hueco en alguna parte por su falta,  aún no asumida.
   Mañana no estará,  solo su recuerdo en cada rincón de nuestra casa perdurará siempre y hará insustituible su figura.  Mañana comenzaré a echarle de menos y me herirá su ausencia.
    Adiós,  amigo.

2 comentarios:

  1. Lo siento mucho amigo. También por Pilar que estará echa polvo. Pero sobretodo por Mercedes que seguramente en 18 años fue la que estuvo más tiempo junto y con TOMMY.
    Pero lo siento por ti Domingo. Con lo sensible que eres seguramente no estarás tan sereno como parece en tus palabras. Jerónimo.

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