miércoles, 27 de junio de 2012

BLACKBIRDING


   Las Islas Salomón,  por si usted no ha tenido la tentación de curiosear su historia,  son el conjunto formado por dos archipiélagos que,  a su vez,  contienen casi mil islas. Un idílico lugar para perderse.
   Con esa manía de los españoles de la época de descubrir sitios a donde exportar nuestra incultura,  fué en el siglo XVI cuando una expedición patria exploró esos lugares.
-Queda usted descubierto -,  parece que decían a quienes se iban tropezando,  comenzando de inmediato la forzada conversión.
   Los de mi quinta recordamos a quienes nos metieron el catecismo poco menos que a sangre y fuego en la mente.  Es un decir exagerado,  pero pobre de aquél que no lo aprendía de memoria aún sin entender la mayoría de las cosas que se decían.  No quiero ni imaginar los métodos didáticos en uso entonces.
   Me refiero a esto y usted lo habrá imaginado,  por el reciente incidente en un plenario de la ONU,  donde Mariano Rajoy fué presentado a la asamblea como el primer ministro de las Islas Salomón  no dándose por aludido,  qué gran oportunidad de romper el hielo con un comentario ingenioso cuando existe ingenio,  leyendo su discurso sin inmutarse.  Naturalmente,  se le presentaron disculpas con posterioridad y todo quedó en la anécdota.
   Pero,  mire usted por donde y puestos a incordiar,  profundizando en la historia de las islas,  nos enteramos de que fueron pioneras en el uso del Blackbirding por parte de quienes iban llegando a sus inmediaciones.  Qué curioso.
   También conocemos que el término procede de la contracción de blackbird catching,  literalmente caza del mirlo.   Leemos que Blackbirding es un término inglés,  vaya por Dios,  que se refiere a la contratación engañosa y al rapto de mano de obra indígena en las islas del pacífico sur en el siglo XIX.  Esta práctica permitía conseguir y disponer de trabajadores en condiciones cercanas a la esclavitud para explotaciones agrícolas.  Se supone,  sí que es un suponer,  que a partir del año mil novecientos esta práctica se fué aboliendo.
   Muchos años después,  en un plenario de la ONU,  alguien confunde a Rajoy con un político que se le parece bien poco,  de raza de negra.
   El subconciente nos juega a veces malas pasadas y nos hace ver prácticas antiguas en nuevas medidas.  Llámense reforma laboral o como queramos llamarlas,  avanzamos hacia nuestra nueva condición de mirlos.  Aunque algunos sigamos sin ver en ello el progreso,  quizás porque éstos no son tiempos de progresar.
    
  
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario