domingo, 24 de junio de 2012

MÁS DE EUROPA


   Sería exagerado considerar que tengo manía a los franceses,  crónica y atrasada.  Un malquerer de años puede llegar a cronificarse,  es cierto,  tanto como que la historia parece ponernos en guardia ante nuestro vecino de arriba,  así que viene de lejos.  Pero,  aún así,  todo queda en desconfianza,  quizás desde que en la infancia se empeñaron aquí en enseñarnos su idioma que,  dicho sea de paso,  solo sirve para hablar con ellos.
   Así pues,  sin manías ni rencores,  lo cierto es que los hemos mandado a hacer puñetas,  hablando futbolísticamente si es que eso puede hacerse.  Ahora podemos decirles,  eufemísticamente,  donde pueden meterse los guiñoles.   Y si cabe,  también a ese cursi bajito que vive con la Bruni.
   Llevamos algún tiempo viendo en doña Angela al mismísimo cobrador del frac,  intransigente,  insensible,  insaciable y todo lo  " in "  que usted quiera y resulta que viene don fransuá Hollande y pone a funcionar todo,  desde la evidencia de que para pagar las deudas hay que tener con qué hacerlo,  dejando en fuera de juego a su antecesor.  Los dos son franceses,  eso sí,  pero Sarkozy es además un malage.
   Lo cierto es que Europa va a funcionar ahora mejor,  Dios me oiga,  a pesar de alemanes,  franceses, italianos y españoles.  Los griegos no pueden irse porque necesitarían otro préstamo para emitir su antigua moneda.
   Los franceses,  ya verán que no me rindo y  aunque fastidie reconocerlo,  no necesitan próximos cambios porque ya los han hecho en las recientes elecciones.  Son franceses pero bien listos.
   A los alemanes les prestaba yo el trío la-la-la de nuestra economía durante unos meses;  si hacen allí en tan poco tiempo lo que han conseguido aquí,  estaremos más equilibrados y dejarán de mirarnos por encima del hombro.  Pero no se dejarán:  nos vigilan.

  



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario