viernes, 8 de junio de 2012

SE VEÍA VENIR


   Se veía venir y solo desde la ignorancia cabía pensar que escaparíamos de la intervención europea,  así que pronto pasaremos de ser carne de cañón,  saqueados socialmente,  a ni siquiera ver carne.  Como Grecia o Portugal,  los barrios pobres de la periferia donde el señorito pasa unos días en verano a bajo coste,  España se incorporará por derecho propio,   codicia de algunos e ineptitud de quienes elegimos para que no ésto no pasara,  al extraradio económico.   Nos hemos lucido.
   Más que por morosos no nos fían por chapuzas,  comenzando por la ocultación de presupuestos para  colocar a alguno en Andalucía,  siguiendo con una administración improvisada,  confusa y lamentable,  para terminar con la escandalosa gestión del caso Bankia,  que deja en paños menores a un equipo económico de tres por uno,  convertido en todo a cien.
   Salir de Guatemala para ir a Guatepeor no ha merecido la pena,  salvo para quienes se lo llevan calentito impunemente,  mientras se sufre un retroceso social de consecuencias aún imprevisibles.
   Con un país empobrecido nos quedará como consuelo ser destino barato de turismo barato y los demás europeos,  si es que nosotros aún lo somos,  vendrán como el señorito a vernos la cara de hambre y oirnos decir tacos,  porque vamos a estar mucho tiempo cagándonos en los muertos de algunos.
   Vamos a añorar a Franco,  me dice alguien,  que siempre hay gente así.   El difunto general,  que en lejana gloria esté,  creó el turismo alemán haciendo la vista gorda a muchos que tenían prisa por dejar el uniforme con la esvástica a buen recaudo.  Después ya les siguieron gente normal;  los más pobres por nuestros precios y los más borrachos por el precio de nuestros caldos.
   Los franceses nunca han venido a veranear,  a pesar de que aquí aún se estudiaba su idioma pero no lo podíamos practicar porque sus coches venían llenos de marroquíes,  que hablaban todos a la vez y tenían prisa por llegar a Algeciras.  Al comantalevús que nos habían enseñado nos respondían " en moro "  y descubrimos que era más práctico el inglés.  Estos nos querían igual de poco que alemanes y franceses pero al menos  respondían al duyuespitingli ritual.
   Ya intervenidos,  me temo,  el famoso Eurovegas que se iba a instalar por los madriles como un gicantesgo bingo,  eso sí que nos gusta,  seguramente se irá a otro sitio. 
   Si no tenemos un duro para jugar y encima los curas ya andan diciendo que atraerá no se cuantas cosas,  porque nos quieren pobres pero honrados,  pues igual se lo piensan.  Podríamos jugar  fiados y que  los bancos nos avalen;  algo así como está sucediendo ahora,  aunque al revés.
   Pero no creo que nos fíen.
  
  

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