martes, 5 de junio de 2012

SOLIDARIDAD


   El Rey de España,  en su primer viaje al extranjero tras el último episodio o aventurilla,  ha reclamado como fórmula para terminar con la crisis no solo la austeridad,  sino también la solidaridad.
   A estas alturas,  qué quiere usted que le diga,  la palabra en boca del Rey me suena a coña,  tras lo de la caza de elefantes en momentos delicados para el país.  Yo hubiera preferido que utilizara otra,  por preservar su valor.
   Tenemos un monarca amante de la aventura,  de más de un tipo de aventura,  que no siempre ha sabido estar a la altura que sus obligaciones le demandan. 
   La solidaridad tendría que pedirla y naturalmente ejercerla la Iglesia Católica de nuestro país,  pero todavía no se ha escuchado a sus responsables ni un solo argumento en favor de los desahuciados,  de los parados de larga duración,  de quienes lo están pasando mal en estos momentos.   La supuesta obra social de esta Iglesia insolidaria la ejerce Cáritas y a ella solo aporta una mínima e irrisoria cantidad que,  por cierto,  amenaza el Sr. Rouco con retirar  caso de que les hagan pagan el IBI de su propiedades no dedicadas al culto.
   A la Iglesia solo se la escucha hablar de hombres públicos nocturnos y otras melonadas de tono similar.  Ha olvidado la solidaridad.  Uno la predica sin practicarla mientras otros solo son solidarios con ellos mismos.
   Suena a falso en ambos casos;  en uno por lo evidente y otros porque son lo más alejado de la vida y doctrina de quien dejó su vida en la cruz en el mayor ejemplo solidario que ha vivido la humanidad.

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