domingo, 8 de julio de 2012

CONGRESOS

   Un congreso de partido político es algo organizado siempre con el único objetivo de afinar el coro del  " sí señor " al mandamás de turno,  amén de otros complementos como pueden ser los conocidos  " salir más unidos ",   establecer criterios unánimes y fijar objetivos comunes.  Lo demás,  lo de alrededor,  es solo farándula.
   El congreso del PSOE andaluz no parece haber conseguido ningún complemento y el coro desafina una jartá,  con voces discordantes en los bajos y demasiados falsetes.
   Pero Griñán,  llamadle Pepe,  es un corredor de fondo y recuerda el muy escaso entusiasmo que despertaba Rajoy,  llamadle don Mariano,  Cospedal dixit,  en sus propias filas no mucho tiempo antes de unas elecciones generales que hubiera ganado a Zapatero hasta el mismo pato Lucas y ahí está,  sin defraudar a sus detractores.
    En todo congreso que se precie se celebran sesiones preparatorias de los plenos en distintas salas y en cada una de ellas se conspiran diferentes temas,  estableciendo conclusiones que un portavoz llevará al plenario mientras los demás se escurren en sus asientos.  Pero la sangre nunca llega al río porque al portavoz le tiemblan las piernas cuando no ve las cabezas de sus compañeros.
  Va a resultar que los que pensamos que los congresos solo sirven para nada tenemos razón y si se dejan de celebrar solo se darán cuenta quienes aprovechan esos días para otras cosas, menos confesables.
   A los políticos les gustan más los gestos cara a vacías galerías,  solo con mudos fotógrafos,  que los congresos.  Por eso Rajoy ha ido a entregar a las autoridades eclesiásticas de Santiago el dichoso Códice Calixtino.
-Y no lo perdais más -,  les ha dicho.
   Tras un año en paradero desconocido al ser robado por una sofisticada banda internacional cuyo único integrante es el electricista,  otra no menos sofisticada operación policial hace que se encuentre por casualidad y aporta la ocasión a don Mariano de hacerse la foto.  En un congreso tendría que decir además un discurso y eso se le da peor.
   Rubalcaba,  llamadle Alfredo,  se muerde todavía las uñas de envidia y ha bronqueado a Griñán en el congreso por no haberse hecho robar algún códice en Sevilla.  Además,  no olvida que en un alarde de visión política y de futuro,  éste apostó en las primarias por Carme Chacón.  
  
  
  
  
  

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