jueves, 5 de julio de 2012

EL PIRULÍ

   La diferencia inicial entre una prenda veraniega que luce determinado escudito,  ya sea en rojo,  amarillo o negro y en dependencia con el color de ésta,  no está en que sea un caballito de mar,  un langostino de Sanlúcar o un pirulí de la Habana.  Ni siquiera,  generalmente,  en la calidad de la prenda.
   La diferencia esencial está en el precio;  una cuesta alrededor de los noventa euros mientras otras oscilan entre los treinta y los sesenta.
   Así pues,  usted se compra el veraniego polo con su correspondiente pirulí,  es un decir sin mencionar  y sabe que lleva puestos noventa euros.  Sabe también que se cruza con gente que viste con el de treinta y tantos y,  sobre todo,  sabe que todos saben la diferencia.  No todo el mundo puede llevar el pirulí y,  lo que es aún mejor,  en ello consiste el atractivo.   ¿ No ?.
   No debe extrañarle entónces que cada vez le cueste más trabajo comprar dicha marca y tenga que comenzar a vestir prendas que llevan cosido un modesto gorrión.
   No hay pirulís para todos,  entiéndalo,  lo de fabricar más para llegar a más gente conduce a la inflacción,  además de a la utopía.  Ahora estamos en época de recesión,  es decir,  se fabricarán menos polos de marca para que los lleven solo los que los han llevado siempre. 
   A usted le suben el IRPF que no se iba a subir, la luz,  el gas natural o el butano,  el IBI,  el IVA,  las tasas universitarias de sus hijos  ( a quién se le ocurre tener hijos ),  le bajan el sueldo si es funcionario y no le pagan el omeprazol de las ardentías.  Además,  ahora le llaman desde la agencia de viajes para advertirle que tiene que pagar más por el billete de avión a Canarias en temporada baja,  porque han subido también las tasas aeroportuarias a las compañías aéreas,  como si fuera usted el dueño de Iberia.
   Todo para que no le quede lo necesario para comprar el dichoso polo del pirulí.  Créame.
   
  

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