viernes, 27 de julio de 2012

SIGUE EL VERANO

   Por ello,  porque estamos en la época,  le hago a usted en la playa,  junto al chiringuito,  a la sombra y armado del tinto de verano de rigor.  A su lado,  el guardia que debe controlar la prohibición de juegos de pelota en las inmediaciones,  hartamente repetida por la megafonía,  mientras papás y mamás acarrean cientos de niños con cientos de pelotas que acabarán poniéndose a su lado cuando regrese a la arena.
- Jodíos niños -,  dice el guardia.
- Jodíos padres -,  piensa usted.
   Pero al menos ahí queda usted al abrigo,  nunca peor dicho,  de la E.P.A.,  que contumaz como las sequías de antes,  nos pone los pelos de punta:  rozamos ya los seis millones de parados en nuestro país,  con cerca de dos millones de hogares en los que toda la familia está sin empleo y muchos  perdiendo el subsidio.  Aún no se venden antorchas por las esquinas ni huele a humo,  pero falta poco.
   Más de la mitad de los jóvenes menores de venticinco años está sin empleo,  mientras Andalucía,  otra vez Andalucía,  la que justificadamente dijo no a Arenas e injustificadamente gobiernan los de siempre,  llega ya al treinta y cuatro por ciento de su población activa en paro.  Un saldo de gestión vergonzoso.
   Pero el guardia sigue vigilando desde el chiringuito que es al único sitio donde no llegan los pelotazos.  Quizás porque están ellos o porque están los padres de los jodíos niños que juegan a la pelota.  Es como la Guardia Civil de tráfico,  se sabe que existe pero solo se la vé ocasionalmente emboscada con el radar.  La benemérita emboscándose,  vaya espectáculo.
   El gobierno,  que parece llevar siete años ahí por lo que ha destruido en tan poco tiempo,  va a vigilar más estrechamente a los perceptores del desempleo para evitar fraudes.  Ya sabemos que les gusta lo de la mamandurria que dice la señora,  con perdón,  Aguirre,  pero no buscan activamente trabajo,  por lo visto.  Dedicarán a todos los inspectores de hacienda y trabajo que ahora trabajan en vaya usted a saber qué,  a esta importante misión,  dejando la menos edificante de perseguir el fraude de las grandes fortunas,  las SICAVs., y los empresarios defraudadores,  al tiempo que favorece a quienes necesitan lavar dinero procedente de lo que todos saben y nadie dice.   Es toda una conducta ejemplarizante;  como la de los ocho mil setecientos euros mensuales,  sí,  he puesto mensuales,  que cobrará el Sr. Dívar,  dimitido presidente del consejo general del poder judicial y fervoroso creyente.
   Pero ya ha surgido una voz sensata y coherente:  nada menos que el Sr. Cascos,  proponiendo un adelanto de elecciones ante la incompetencia,  dice,  del gobierno.  Tóma ya.

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