lunes, 23 de julio de 2012

VERANO 2012

   No estaba equivocado Ortega al ver una España invertebrada ya en su obra,  símplemente se adelantó a su tiempo.  Deshuesada,  desangrada y lista para vender al especulador,  cuelga en el gancho de la bolsa.  
   Pero estamos en verano y estos meses se dedican a sacar a relucir lo brutos que somos en cada confín patrio,  con sueltas de toros embolaos,  tiradas de cabra desde el campanario,  caza de patos de granja tirados al mar y la muy edificante escena de los mozos dando muerte a lanzadas a una asustada res,  tras cercarla.  Somos así y así lo parecemos,  mal que nos pese,  que no nos pesa.
   Es ahora Gallardón,  a quien se miraba con desconfianza desde su partido por conocerlo y desde en frente por tratarlo,  el que hincha el pecho para dar la campanada absurda del momento al anunciar la ilegalización del aborto en caso de deformación o minusvalía.  Otra vez a Londres.
   Algún articulista de su cuerda,  graciosillo ocasional en el tratamiento a ministros de anteriores gobiernos,  pondría aquí el chiste fácil asegurando que se hace para permitir que se desarrollen mentes afines a sus postulados;  incluso se atrevería a justificar la medida con el ejemplo en algún ministerio, que dejo a su imaginación.   Pido disculpas por la mención que,  en consonancia con parecidos comportamientos anteriores,  de seguro surgiría.
   Ni están las cosas para graciosillos ni vamos a dejar de ser tan brutos en nuestro país.  Pero creo que hay otras cosas más urgentes que arreglar y el contenido de la propuesta debería quedar siempre en la conciencia de quienes se vean en la situación.
   El ingenio,  indudable por otra parte,  parece venido a menos cuando se trata de retratar  a compañeros de trinchera.  Porque es más fácil disparar apuntando lejos.
    
 

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