miércoles, 29 de agosto de 2012

DON FINANCIAL TIMES


   Bien saben quienes me conocen que no soy anglófilo ni falta que me hace;  en ese juego de intereses en que se mueven las naciones,  el Reino Unido juega al despiste y solo enseña la patita cuando le conviene.  Fueron escépticos ante la idea de una Europa unida esgrimiendo diversas razones,  mientras dejaban a buen recaudo su verdadera motivación:  la desconfianza hacia Alemania,  que comparto.
   Quizás nos habría ido mejor a todos una Europa sin ella,  pero se veía incómodo,  como ver todos los días a un vecino sin saludarlo por muy cretino que sea,  que no es el caso.  Fué,  quizás,  una ocasión perdida.
   Pero quería referirme a la cabecera británica del Financial Times,  que se despacha a gusto con Rajoy,   con afirmaciones tan duras como acertadas.
   Mantienen que este portento político que nos gobierna,  lo hace mirando más hacia los intereses de su partido que a los de España.  Y no les falta razón si recordamos la jugada del retraso voluntario de la publicación de los presupuestos para facilitar el camino en Andalucía a un Arenas que ni por esas.
   Ahora,  ante la inminencia del rescate,  hace convocar elecciones en Galicia para que el creciente descrédito le haga el menor daño posible.  El partido antes que el estado nuevamente.
   Es el medio más vendido del mundo quien hace estas afirmaciones,  añadiendo su extrañeza por la incoherencia del ejecutivo.  Permítaseme el acostumbrado  " toma ya ".
   Mientras todo esto sucede,  el Rey mueve ficha y se reune otra vez con los principales empresarios,  a los que en anterior ocasión les pidió un esfuerzo de colaboración y en ésta podría haberles agradecido el no haber hecho nada.  Al menos alguien se mueve,  aunque solo sea por hacer la foto.
   Y como baja revuelto el río,  nuestro amigo marroquí aprovecha para mandar a cuatro zagalones al peñón de Vélez para tomarlo simbólicamente.  En el incómodo vecino país no se enciende un porro sin que lo sepa,  o facilite,  la policía política.
   Los pobres invasores han confesado motivos económicos para su acción:  parece que alguien les ha pagado el bocata para tocar las narices en un momento de especial debilidad,  con un gobierno ausente y agobiado por su propia incompetencia.
   En fín,  vayamos a lo importante y dispongamonos a ver el Madrid - Barcelona de esta noche,  que alguna alegría tendrá que llegar a la casa del pobre.
   En el sofá familiar apenas se cabe ya desde que los hijos en paro han regresado a casa y el incoherente,  según Financial Times,  les ha quitado los cuatrocientos euros porque entre la pensión del abuelo y lo que llega por otros lados se rebasa la nueva limitación.  A nadie,  a nadie incoherente,  se le ha ocurrido pensar que a estos jóvenes habrá que alimentarlos y vestirlos y eso,  apreciado lector,  no parece entrar en sus previsiones.  O les resbala.
  

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