miércoles, 5 de septiembre de 2012

ERIKA


   Ese era el nombre del tren oficial de Hitler cuando viajó en él a Hendaya,  localidad situada en la frontera hispano-francesa,  para entrevistarse con Franco.
   Este llegó tarde a la entrevista por retraso de su tren,  circunstancia que la propaganda justificaría posteriormente de forma torpe por la intención de poner nervioso al  führer,  algo bien alejado de la realidad.
   En dicha reunión,  que más pareció un diálogo de sordos,  quien en un gesto de evidente humildad se hizo llamar generalísimo,  pidió,  dicen,  al indeseable cabo alemán el retorno a suelo patrio de Gibraltar,  ya poblado por monos,  taxistas y traficantes,  además de parte de las colonias francesas en el norte de Africa,  sugiriendo igualmente la toma del vecino Rosellón. 
   El genocida salió aburrido de las conversaciones ante la falta de precisión de Franco y posiblemente mareado por su insoportable timbre de voz.
   Como el cartero,  que en el cine viene dos veces,  la historia se repite y es ahora Frau Merkel quien nos visita con aviesas intenciones y la regla de pegar en la mano al alumno impertinente.  Rajoy,  como entónces el caudillo,  se guarda en la manga el as del envío otra vez de la División Azul,  compuesta ahora por lo más preparado de nuestra juventud,  para poblar las fábricas alemanas.  Aquí no necesitamos gente así,  por lo visto.
   Como golpe de efecto,  se dispone de una visita a algún colegio público con aulas cargadas en exceso de alumnos,  para ahorrar,  mire usted,  mientras se subvenciona graciosa y espléndidamente la aún llamada fiesta nacional.
   Mal momento para visitas,  doña Ángela,  con un Cristiano Ronaldo triste,  quizás mal pagado y  Urdangarín en horas bajas.  El Rey quiere también recibirla y ya ejercita los veinte pasos libres sin caerse por los pasillos de palacio.
    Aguirre,  doña Esperanza,  ningunea a Rajoy conjuntamente con Mayor Oreja,  quien no deja de ser piedra en su zapato aún en la distancia.  Uno porque quería su puesto y otra porque lo quiere y ambos porque,  como todos,  lo consideran mal ocupado.  Mal momento este.
   Los tiempos cambian aunque se repiten las situaciones y vamos a las entrevistas siempre a pedir un anticipo.  Al menos esta vez no veremos al Erika.

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