lunes, 10 de septiembre de 2012

MISCELÁNEA Nº 2


   Éstas son fechas recurrentes para hablar del toro de Tordesillas,  esa animalada popular,  no me refiero a la víctima,  donde algunos muestran la más auténtica versión de su alma.
   He visto también,   hasta donde las náuseas me lo han permitido,  un frustrado amago de rueda de prensa de Mariano Rajoy con diversos periodistas,  o así,   donde remedando el anterior comentario cada uno de ellos ha tomando una insultante lanza para pinchar a la audiencia con su mediocridad,  cuando no con el peor de los colaboracionismos.  Incluyendo a la representante de EL PAÍS.
   Sé que me repito: ¡ cosas veredes!,  pero insultar la inteligencia se ha vuelto gratuito y por eso me permito levantar la mano.  Yo no les creo,  ni a uno ni a otros.
   Pero mire usted por donde,  sufrido lector,  nos enteramos de que la Casa Real  ha introducido cambios en su web con el objetivo,  supongo,  de ganar en credibilidad.  Hasta va a permitirse,  en el colmo de la familiaridad,  que podamos dirigir sugerencias a sus componentes.   No piensan contestar ninguna,  ya lo avisan,  que la tinta azul es cara. 
   El objetivo final es modernizarse,  dicen,  aunque personalmente creo que la mejor contribución a la modernidad de la monarquía pasa por su desaparición.  Pero uno no manda,  como usted bien sabe.
   El  nuestro es un país donde hay tortas por alojar a uno de los mayores contribuyentes de la derecha radical estadounidense,  de oscuro pasado y negro presente,  que quiere llenar de máquinas tragaperras,  ruletas y meretrices las afueras de Madrid. 
   Y quieren fumar,  como las mujeres malas de las películas malas de antes;  quieren fumar cuanto les venga en gana,  donde les venga en gana.  Para impedírselo está la presidenta de la comunidad,  la señora Aguirre,  que no tiene la menor intención de hacerlo.   Ejemplar dirigente.
   Ya somos un país adicto al juego,  léase primitiva,  bonoloto,  euromillón,  O.N.C.E.,  quiniela futbolística,  quiniela hípica.... 
   Súmense a todo ello las loterías ilegales,  para conformar un panorama poco dado al ludópata arrepentido.  Ahora tendremos más casinos,  llenos de humo y del dinero negro que este eficaz gobierno no encuentra otra forma de canalizar.
   Explíquele ahora a los alemanes,   que no tienen la cabeza cuadrada pero entienden poco todo esto,  que necesitamos un rescate.
  
  
  
  

  

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