miércoles, 3 de octubre de 2012

MISCELÁNEA Nº 3


   Hay medio país indignado por el vídeo en el que se ve a dos individuos haciendo el payaso mientras conducen un vehículo,  con evidente peligro para terceros.  No es infrecuente el caso  y You Tube conserva un muestrario de estupidez al uso que lo confirma.
    Pero lo más lamentable es que se trata de policías locales,  que estando de servicio,  patrullando o,  como diría El Fary" apatrullando la ciudad ",  van haciendo el ganso,  con su coche oficial,  sus placas y sus pistolas.  Les han abierto expediente pero dentro de poco estarán ejerciendo,  no de payasos,  supongo,  sino de agentes de la autoridad.
   Como agentes de la autoridad eran,  todavía lamentablemente lo son,   algunos policías nacionales cuyo comportamiento han puesto en evidencia las cámaras que Mayor Oreja quiere apagar.  Ya se ha anunciado una investigación interna sobre el tema.  O sea,  que se la trae floja al investigador y aún más floja al investigado.  En el teatro nacional se representa la democracia con actores que la detestan.  La entrada es libre.
   Mientras,  el tendero catalán dramatiza en Los Madriles y usa su propia máscara en Barcelona;  se ha apuntado a un autobús de otra línea y llevará lejos a la noble Cataluña,  más allá del extrarradio de la prosperidad.
   Hoy me contaba alguien que había tenido que cerrar su empresa por los impagos de clientes oficiales,  léase ayuntamientos,  pero se había encontrado embargada la cuenta corriente por el atraso en responder a una sanción de tráfico por aparcamiento.  Los ayuntamientos no pagan a sus proveedores y les trae sin cuidado las consecuencias de ello,  pero embargan sin escrúpulo,  sin vergüenza diría yo,  a sus contribuyentes por una simple denuncia de tráfico,  posiblemente puesta por algún agente de la autoridad como los anteriormente descritos.
   Se ha abaratado la autoridad,  el abuso es gratuito.

  
  
    

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