lunes, 3 de diciembre de 2012

M.I.R.

   Médico Interno Residente,   eso es lo que hay tras unas siglas que pueden sonarnos a nada,  a la par que se ignoran seis años como mínimo de facultad,  tras una reñida selectividad adobada con los mejores expedientes académicos.  Y viene después la elección de especialidad,  otra vez en competida selección,  para pasar un mínimo de cuatro años,  ya van diez,  sin sumar el tiempo de preparación del exámen M.I.R.,  para ponerlos a atender una urgencia a las tantas de la madrugada sin más ayuda que un tutor que se cabrea cuando se le despierta para consultar alguna duda en beneficio del usuario.
   Un servicio hospitalario del Servicio Andaluz de Salud,  por citar algo cercano,  o "unidad clínica de contención del gasto dirigida por un jefe afín a la gerencia",  está formado por alguien que no desea complicarse la vida y diversos adjuntos cuyo principal función es no complicarle la vida al jefe.   Además,  trabajan allí una serie de residentes como mano de obra barata,  con el supuesto fín de formarse y que,  a diferencia de los demás,  cumplen sobradamente los horarios de asistencia.
   Estos profesionales,  que a veces tienen especialidades reconocidas pero se forman en otra como único medio de encontrar trabajo en una Andalucía donde prima el cuñadismo o el carnet,  están en huelga estos días. 
   En huelga por su formación,  por su dignidad y por la atención que los andaluces merecen y pagan;  no nos queda desde aquí otra cosa que animarlos en su lucha que a su vez es la nuestra,  la de una mejor asistencia por el personal mejor formado.  Adelante.
  
  

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