jueves, 10 de enero de 2013

CORINA


      No pasan muchos días sin la habitual salida de tono de uno u otro obispo,  con su jefe Rouco al frente,  alarmados por lo que consideran ataques a la familia.
      Deben referirse a familias de nivel medio bajo,  a las del redil,  mientras hacen un vergonzoso silencio sobre otras,  cuya trascendencia  y supuesta ejemplaridad  deberían mostrar a todos el camino a seguir.   El caso  " Corina " es llamativo.  Como los conocidos monos,  sobre ese particular y a pesar de su implicación en todo un estado, los señores obispos  ni ven,  ni oyen,  ni hablan.
      Credibilidad cero para quienes por sus intereses miran hacia otro lado.  No hay peor ataque a la familia que su complicidad y su silencio.

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