miércoles, 23 de enero de 2013

EL INGLÉS

   El almirante Nelson,  don Horatio,  vizconde,  duque y vaya usted a saber cuantas cosas más,  se pasó la vida fastidiando a España,  como buen inglés.
   Ya sea en nuestros territorios de ultramar o en cualquiera de nuestras costas,  al menor descuido,  venía a incordiar con sus cañones aunque,  como le pasó al francés,  fracasó en su intento de tomar Cádiz,  porque aquí somos muy nuestros.
   Cuentan que tras su muerte en el transcurso de la batalla de Trafalgar,  fué conservado en un barril de coñac y trasladado a Gibraltar para posteriormente remitirlo a Londres,  donde fué enterrado ya sin coñac, supongo,  en la catedral de San Pablo.
   Viene todo esto a cuento porque los ingleses,  que son muy suyos,  van a plantearse un referendum para decidir su continuidad donde están cuando les conviene,  o sea,  en la unión europea que,  todo hay que decirlo,  está cada día más desunida.  Y éstos van y empujan.
   De ellos me admira su sentido del humor tanto como me sorprende su vocación de progreso mientras mantienen atavismos como Gibraltar.  Que están a lo que les conviene a ellos y no a lo que nos interesa a los demás y por eso les envidio.
  
  

2 comentarios:

  1. Pues si ya era pedante y chulesco sereno, cuando la cascó si es tal cual que lo metieron en un barril de coñac; borracho perdido y muerto cualquiera lo aguantaba. Bueno los ingleses como los yanquis, primero son ellos, y después también, y a joder a todo el que pueden.

    Saludos Andrés de Andrés.

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  2. Actualmente y no solo en geopolítica sino también en economía, que dicen estar globalizada pero siempre en beneficio de los mismos, hay tres bandos: los que pegan, los que miran y los pegados. A nosotros llevan tiempo dándonos caña todos. Saludos, Rafa.

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